Hubo una época en la que abrir una cámara era casi un ritual. Con la Kodak EC35, ese gesto vuelve a cobrar protagonismo gracias a una de esas pequeñas ideas que parecían condenadas a quedarse en los años noventa: la tapa frontal deslizante. Bastaba con empujarla, escuchar un pequeño “clic” y tener la cámara lista para disparar, sin tapas de objetivo perdidas ni fundas de por medio.
Más allá de ese guiño al pasado, la cámara no pretende ser la cámara definitiva para los amantes del carrete. Su propuesta es mucho más sencilla: ofrecer una cámara ligera, asequible y sin complicaciones para quienes solo quieren cargar un carrete y salir a hacer fotos.
Fujifilm QuickSnap
La sencillez convertida en cámara
La Kodak EC35 apuesta por la misma filosofía que hizo populares las cámaras desechables: sacar, apuntar y disparar.
Su objetivo de 25 mm f/10, el enfoque fijo y una velocidad de obturación de 1/100 s eliminan cualquier posibilidad de complicarse con ajustes manuales. El usuario únicamente debe avanzar el carrete después de cada fotografía y rebobinarlo cuando se termine.
También incorpora un flash electrónico integrado alimentado mediante una pila AA, suficiente para resolver las escenas con poca luz sin necesidad de accesorios adicionales.
En otras palabras, es una cámara diseñada para disfrutar de la fotografía analógica sin necesidad de aprender fotografía analógica.
El verdadero protagonista es su tapa deslizante
Kodak ha recuperado una solución que durante años fue habitual en muchas compactas de película y en algunas de las primeras cámaras digitales: una tapa frontal deslizante que protege el objetivo y el visor cuando no se utiliza.
Puede parecer una tontería, pero cualquiera que haya utilizado cámaras como la Olympus Mju, la Contax T3 o algunas Fujifilm Cardia recordará perfectamente lo práctica que resultaba.
No había tapas que perder ni fundas obligatorias. Bastaba con deslizar la cubierta y la cámara estaba lista para disparar. A veces la innovación consiste simplemente en recuperar una buena idea.
Ligera, reutilizable y disponible en siete colores
La Kodak EC35 pesa únicamente 102 gramos y mantiene unas dimensiones muy compactas de 119 × 65 × 41,5 mm, lo que permite llevarla prácticamente en cualquier bolsillo o mochila.
Kodak, a través de Reto, también ha querido darle un fuerte componente estético. Estará disponible en siete acabados diferentes: negro, blanco, amarillo mantequilla, rosa, azul claro, verde aguacate y lavanda.
No parece casualidad. Es evidente que buena parte de su atractivo está pensado para quienes buscan una cámara con personalidad además de funcional.
Fujifilm QuickSnap
No esperes milagros (ni falta que hace)
Conviene dejar claras las expectativas.
La Kodak EC35 utiliza una lente acrílica, no de cristal. Eso significa que nadie debería esperar una nitidez espectacular ni un rendimiento comparable al de compactas analógicas clásicas de gama alta.
En realidad, Kodak busca precisamente esa estética imperfecta que tantos aficionados identifican con las cámaras desechables: imágenes con cierto carácter, un punto de suavidad y ese aire retro que hoy vuelve a estar de moda.
Y probablemente sea la decisión correcta. Quien compre esta cámara difícilmente estará buscando resolución extrema.
Precio y disponibilidad
La Kodak EC35 llegará con un precio aproximado de 35 euros, situándose entre las cámaras analógicas reutilizables más asequibles del mercado.
Podrá adquirirse únicamente con la cámara o en un kit que añade una correa y un carrete Kodak Ultramax 400 de 24 exposiciones. La pila AA necesaria para alimentar el flash deberá comprarse por separado.
En un momento en el que la fotografía química vuelve a despertar interés entre muchos aficionados, propuestas tan sencillas como esta tienen bastante sentido. No buscan competir con las cámaras clásicas de segunda mano ni con modelos mucho más sofisticados. Simplemente quieren que cargar un carrete vuelva a ser tan fácil como sacar una cámara del bolsillo y empezar a disfrutar.
Kodak EC35
Una compacta analógica que apuesta por la sencillez absoluta y recupera una de esas pequeñas ideas que muchos echábamos de menos: la clásica tapa deslizante que protege el objetivo.
Lo más interesante de la Kodak EC35
Lo más curioso de la Kodak EC35 no es su objetivo ni su ficha técnica. Es que recupera una solución que parecía olvidada y que sigue siendo igual de práctica treinta años después. No busca competir con las grandes compactas analógicas, sino ofrecer una cámara sencilla para disfrutar del carrete sin complicaciones. Y, sinceramente, ahí tiene bastante sentido.
Nacido en los 80 y criado entre carretes y sarcasmo. Fotógrafo profesional y especialista en comunicación y marketing de contenidos. En 2020 lanzó Fujiadictos y en 2025 creó Full Frame Foto, un proyecto donde la fotografía se cuenta sin filtros y con la mala leche justa.