Lo realmente sorprendente no es que las Fujifilm QuickSnap cumplan 40 años. Es que hayan llegado hasta la actualidad vivas.
Cada cierto tiempo alguien vuelve a anunciar la muerte definitiva de las cámaras desechables. Y cada cierto tiempo Fujifilm responde exactamente igual: más ventas.
Con motivo del 40 aniversario de las QuickSnap, la compañía japonesa acaba de presentar dos nuevos modelos. Una versión con película en blanco y negro y otra resistente al agua que demuestran que estas pequeñas cámaras de plástico siguen teniendo bastante más vida de la que muchos imaginaban.
Dos nuevas QuickSnap para celebrar cuatro décadas
Fujifilm presentó la primera QuickSnap en julio de 1986 con una idea muy sencilla: que cualquiera pudiera hacer fotografías sin complicarse la vida. Cuatro décadas después, la marca asegura haber vendido más de 1.700 millones de unidades en todo el mundo. Una cifra que, sinceramente, impresiona bastante más que muchos lanzamientos de cámaras de 7.000 euros que desaparecen del escaparate en dos temporadas.
Para celebrar el aniversario llegan dos nuevas versiones que estarán disponibles a partir de septiembre de 2026. Sin demasiadas pretensiones de calidad.
Fujifilm QuickSnap
QuickSnap Black and White: ahora también en blanco y negro
La primera novedad es la Fujifilm QuickSnap Black and White. La receta apenas cambia. Sigue siendo una cámara de un solo uso con 27 fotografías, incorpora película negativa en blanco y negro ISO 400 y mantiene el flash integrado con un alcance aproximado de tres metros.
No esperes controles manuales, simulaciones de película, perfiles de color ni un menú con cuarenta páginas. Aquí el único filtro disponible es haber cargado directamente un carrete en blanco y negro. Y, curiosamente, eso tiene bastante más encanto que muchas aplicaciones que prometen hacer exactamente lo mismo.
QuickSnap Active: para los que acaban metiendo la cámara donde no deben
La segunda incorporación es la Fujifilm QuickSnap Active, una versión resistente al agua que sustituye al anterior modelo acuático de la marca.
Puede sumergirse hasta 10 metros, utiliza película negativa en color ISO 800 y prescinde del flash. También incorpora una rueda de avance más grande, un disparador pensado para usarse incluso con guantes y una correa para la muñeca.
No va a sustituir una cámara de acción. Ni falta que le hace. Está pensada para la playa, la piscina, unas vacaciones o ese amigo que siempre acaba diciendo “tranquilo, que no pasa nada” cinco segundos antes de que algo termine en el agua.
La noticia no son las cámaras. Es que siguen aquí.
Lo verdaderamente curioso no es que Fujifilm haya lanzado dos QuickSnap nuevas. Lo curioso es que, cuarenta años después, todavía haya mercado para ellas.
Porque nadie en su sano juicio puede defender que hacen mejores fotografías que un móvil. Ni tienen mejor calidad, ni son más cómodas, ni permiten repetir la foto si alguien ha salido con los ojos cerrados. Aunque, sin embargo, siguen funcionando.
Quizá porque una QuickSnap nunca ha vendido calidad de imagen. Ha vendido otra cosa mucho más difícil de encontrar hoy: la sensación de no saber qué demonios ha salido hasta que revelas el carrete. Y visto que Fujifilm acaba de ampliar la familia en lugar de jubilarla, parece que todavía queda gente dispuesta a pagar por esa incertidumbre.
Fujifilm QuickSnap
Nacido en los 80 y criado entre carretes y sarcasmo. Fotógrafo profesional y especialista en comunicación y marketing de contenidos. En 2020 lanzó Fujiadictos y en 2025 creó Full Frame Foto, un proyecto donde la fotografía se cuenta sin filtros y con la mala leche justa.