Durante los últimos años hemos visto cómo la estética retro se ha convertido en un argumento de venta casi tan importante como las propias especificaciones. El nuevo Godox Lux Junior II encaja perfectamente en esa tendencia: un flash con apariencia clásica que entra por los ojos desde el primer momento. El problema es que muchas veces el diseño termina pesando más que la funcionalidad y, cuando llega la hora de hacer fotografías, el encanto inicial dura bastante menos de lo esperado.
Por eso creo que esta segunda generación merece bastante más atención de la que podría parecer. Godox no se ha limitado a cambiar cuatro detalles y poner un “II” en la caja. Ha cogido un flash que ya tenía mucha personalidad y lo ha convertido en una herramienta bastante más completa, sin renunciar precisamente a aquello que hizo popular al modelo original.
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TTL, alta velocidad y control inalámbrico: así cambia el Godox Lux Junior II
Cuando apareció el primer Lux Junior me pareció un producto simpático. Tenía personalidad, quedaba especialmente bien montado sobre cámaras con estética clásica y era difícil no fijarse en él. El problema era que, una vez pasada la novedad, muchos fotógrafos terminaban volviendo a su flash habitual. Simplemente ofrecía demasiadas limitaciones para el día a día.
Con esta segunda generación la sensación cambia bastante. Godox incorpora medición TTL, sincronización de alta velocidad de hasta 1/8.000 s, modo manual, modo estroboscópico y un receptor inalámbrico compatible con el sistema Godox X. Además, llega con una zapata híbrida compatible con Canon, Nikon, Fujifilm, OM System y Panasonic, mientras que la versión Lux Junior II S está diseñada específicamente para Sony. Sigue siendo pequeño y ligero, pero ahora también parece preparado para acompañarte durante mucho más tiempo que una simple sesión de fotos por diversión.
El nuevo cabezal móvil facilita una de las técnicas más utilizadas con flash
Después de más de dos décadas haciendo fotografías tengo bastante claro que un buen flash no se mide únicamente por su potencia. Lo que realmente marca la diferencia es la facilidad con la que puedes controlar la luz. Y ahí el rebote sigue siendo una de las herramientas más eficaces que existen para conseguir resultados naturales.
Precisamente por eso creo que la incorporación del nuevo sistema de doble eje es la mejora más importante del Godox Lux Junior II. El cuerpo puede girar hasta 180 grados y el cabezal inclinarse hasta 90 grados, permitiendo rebotar la luz tanto disparando en horizontal como en vertical. Parece un cambio sin importancia, pero cualquiera que haya fotografiado eventos o retratos sabe perfectamente lo incómodo que resulta perder esa libertad cuando giras la cámara.
En un vistazo
El Lux Junior abandona su enfoque más básico e incorpora medición automática del flash.
El nuevo sistema de doble eje facilita disparar tanto en horizontal como en vertical.
Batería integrada con carga USB-C y hasta 400 disparos a máxima potencia.
Ahora puede utilizarse de forma inalámbrica gracias al receptor Godox X integrado.
Godox sigue apostando por quienes continúan fotografiando en película
Hay fabricantes que utilizan la fotografía analógica únicamente como elemento decorativo en sus campañas de marketing. Godox, al menos en este caso, parece haber ido un paso más allá.
El Godox Lux Junior II mantiene un modo AUTO pensado para cámaras de carrete, utilizando un sensor integrado que calcula automáticamente la potencia del destello según el ISO y el diafragma seleccionados. También conserva una conexión de sincronización de 2,5 mm para muchas cámaras compatibles. Me parece una decisión bastante inteligente. La fotografía química lleva años demostrando que no era una moda pasajera y accesorios como este permiten convivir sin problemas entre equipos digitales y analógicos.
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Las mejoras técnicas tienen sentido porque responden a necesidades reales
Otra de las novedades importantes es la desaparición de las pilas AA. En su lugar encontramos una batería de litio integrada de 700 mAh que se recarga mediante USB-C y promete alrededor de 400 disparos a plena potencia, con tiempos de reciclado cercanos a 1,5 segundos.
A eso hay que sumar el receptor inalámbrico de 2,4 GHz compatible con el ecosistema Godox X, filtros magnéticos para modificar el color de la luz y funciones avanzadas como sincronización de alta velocidad, sincronización a la primera y segunda cortinilla, compensación de exposición o potencias manuales desde 1/1 hasta 1/128. No son añadidos para rellenar una nota de prensa; son funciones que cualquier fotógrafo termina agradeciendo cuando utiliza el flash con cierta frecuencia.
Cada vez cuesta más encontrar una segunda generación que cambie realmente la experiencia de uso. Muchas actualizaciones se limitan a mover un botón, añadir una función de dudosa utilidad y confiar en que el nuevo número impreso en la caja haga el resto del trabajo.
Sigue siendo pequeño, reconocible y lo bastante atractivo como para no parecer otro bloque negro de plástico fabricado por comité.
El TTL, el cabezal de doble eje, la batería recargable y el sistema inalámbrico cambian de verdad cómo puede utilizarse.
Todas esas mejoras llegan sin convertirlo en un flash enorme que termine ocupando media mochila y quedándose en casa.
Nacido en los 80 y criado entre carretes y sarcasmo. Fotógrafo profesional y especialista en comunicación y marketing de contenidos. En 2020 lanzó Fujiadictos y en 2025 creó Full Frame Foto, un proyecto donde la fotografía se cuenta sin filtros y con la mala leche justa.