Vivo X300 Ultra: el móvil que quiere jugar a cámara profesional

por Pedro Gamo

Hace tiempo que los móviles dejaron de competir por hacer una foto “resultona”. Eso ya lo hacen todos. La pelea ahora está en otro sitio: en ver quién se acerca más a una cámara de verdad sin dejar de ser un teléfono. Y aquí el Vivo X300 Ultra entra bastante directo. No viene a sumar otra lente ni a venderte IA como solución universal. Viene con una idea más clara: construir un móvil desde la lógica fotográfica.

Se nota rápido. No solo por el módulo —que ya deja claro que la delgadez no era una prioridad—, sino por decisiones poco habituales. La más evidente: usar un 35 mm como cámara principal. Mientras el resto sigue en 23 o 24 mm para que todo entre fácil en el encuadre, aquí se apuesta por una focal más natural. Menos cómoda para el usuario medio, bastante más lógica para quien está acostumbrado a fotografiar.

Y luego está el precio. 2.400 euros no buscan convencer a nadie que esté dudando entre este y otro móvil “tope de gama”. Es otra liga. Este X300 Ultra no solo compite con el iPhone 17 Pro, el Samsung S26 Ultra o el Oppo Find X9 Ultra. También se mete, aunque sea de lado, en territorio de cámaras. Y ahí ya no todo se mide igual.

Las tres cámaras del Vivo X300 Ultra: 35 mm, 85 mm y 14 mm con sensores grandes y 200 MP

El Vivo X300 Ultra se construye sobre tres cámaras muy claras. No hay misterio ni relleno. Una principal de 35 mm f/1.9 con sensor de 200 MP y tamaño de 1/1,2”. Un teleobjetivo de 85 mm f/2.7, también con 200 MP y sensor de 1/1,4”. Y un gran angular de 14 mm f/2 con 50 MP y sensor de 1/1,28”.

Lo relevante no es solo la cifra, es que las tres cámaras están equilibradas. No hay una principal que lo haga todo y dos secundarias para salir del paso. Aquí puedes moverte entre focales sin sentir que estás cambiando de dispositivo. El color, el contraste y la respuesta general se mantienen bastante coherentes entre lentes, algo que sigue fallando en muchos móviles.

Esa coherencia es clave porque este teléfono se usa mucho desde las focales. No estás limitado a tres puntos fijos. Gracias a la resolución y al recorte, el sistema cubre 14, 28, 35, 50, 75, 85 y 170 mm con bastante sentido, y todavía puede estirarse hasta unos 230 mm sin que la imagen se rompa.

Los 200 megapíxeles están precisamente para eso. No para hacer fotos gigantes, sino para dar margen. Para recortar, ajustar encuadres y mantener calidad cuando sales de las focales “puras”. Aquí la resolución no es el titular, es la herramienta que permite que todo el sistema tenga sentido.

iPhone 17 Pro Max
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La cámara principal es un 35 mm, no un angular típico de móvil

Aquí hay una decisión clave: la cámara principal del Vivo X300 Ultra es un 35 mm. No un 23 o 24 mm como casi todos los móviles.

Esto cambia bastante cómo se usa. Un angular típico de smartphone está pensado para que todo entre sin pensar demasiado. Es cómodo, rápido y suele dar una imagen más “impactante” a primera vista. El 35 mm va en otra dirección. Recorta más la escena, obliga a colocarte mejor y a decidir qué entra y qué no. No es peor, es simplemente más exigente.

Por eso es una elección poco habitual en móviles. Porque no está pensada para disparar sin mirar. Está pensada para quien entiende lo que hace esa focal y quiere usarla como base.

También se nota en la imagen. Dentro de las limitaciones del formato, este 35 mm ofrece una separación de planos más creíble que la media. No depende tanto del modo retrato para generar profundidad y, en algunas situaciones, la sensación es más cercana a una cámara que a un móvil.

No es magia, sigue siendo un smartphone. Pero aquí la base óptica empuja en otra dirección. Y eso, en fotografía móvil, ya es bastante raro.

JPEG procesado y RAW utilizable: dos formas muy distintas de usar la cámara

El Vivo X300 Ultra ofrece dos lecturas bastante claras de la imagen. El JPEG está pensado para gustar rápido: contraste alto, nitidez marcada y una imagen que entra bien por los ojos sin tocar nada. Funciona para uso inmediato, pero cuando miras con calma empiezan a aparecer los límites. Hay pérdida de textura, cierta dureza en los contornos y ese empeño típico de muchos móviles por dejarlo todo demasiado limpio.

El formato RAW cambia bastante la historia. Aquí aparece una base más sólida, con una textura más natural y más margen real para editar. No hay esa sensación de que el procesado ya ha decidido por ti. Puedes ajustar contraste, recuperar luces o trabajar el color sin que la imagen se rompa a la primera.

La resolución también encaja mejor aquí. Los 50 MP son el punto más lógico para trabajar, mientras que los 200 MP quedan como opción para situaciones concretas donde necesitas recorte.

A nivel de uso, Vivo ha simplificado algunas cosas. La alta resolución ya no está escondida en un modo aparte y se puede activar directamente dentro del modo foto. También hay una transición más clara entre modos automáticos y control manual en fotografía de calle o paisaje. No cambia el mundo, pero al menos evita tener que pelearte con menús cada vez que quieres hacer algo un poco más serio.

El teleconvertidor de 400 mm: qué hace y hasta dónde llega en la práctica

El accesorio más llamativo del Vivo X300 Ultra es el teleconvertidor 4,7x que lleva el sistema hasta 400 mm. No es un zoom digital más. Es un elemento físico que se acopla al módulo y trabaja sobre el teleobjetivo base de 85 mm.

En uso real, permite disparar a 400 mm con RAW y mantener una calidad aprovechable dentro de lo que cabe en un móvil. No es una focal para todo, pero abre escenas que directamente no existían en este formato. Fauna lejana, detalles urbanos o compresiones de plano que antes eran imposibles sin una cámara dedicada.

Aquí entra en juego la resolución. Los 200 MP del tele permiten recortar con cierto margen, y en algunas situaciones puedes moverte más allá de esos 400 mm sin que la imagen se caiga de inmediato. 

En vídeo también tiene sentido. A esas focales largas la estabilización responde mejor de lo esperado, especialmente en planos fijos o movimientos suaves. No sustituye un equipo dedicado, pero sí permite grabar planos que, en un smartphone, simplemente no estaban sobre la mesa hasta ahora.

Es un accesorio muy concreto y no todo el mundo lo va a usar. Pero a diferencia de otros añadidos, aquí no está solo para llamar la atención. Funciona, y en determinadas situaciones aporta algo real.

Vídeo en el Vivo X300 Ultra: modo Pro, Log y 4K 120 fps en las tres cámaras

Durante años, el vídeo en móviles ha sido territorio del iPhone. No tanto por calidad pura, sino por enfoque. Apple entendió antes que nadie que grabar vídeo no iba solo de resolución, sino de ofrecer una herramienta coherente para trabajar. En Android, lo habitual era justo lo contrario: muchas cifras, poco control real.

El Vivo X300 Ultra intenta salir de ahí. Y lo hace sobre todo con su modo Pro de vídeo.

Aquí puedes ajustar obturación, ISO, balance de blancos, enfoque y exposición sin rodeos. Pero además añade herramientas que ya no son habituales en móviles: focus peaking, zebras, false color o la posibilidad de cargar LUTs para monitorizar la imagen mientras grabas. No es un modo “avanzado” para justificar marketing. Está pensado para usarse.

A eso se suma la grabación en Log de 10 bits y la posibilidad de grabar en 4K a 120 fps con las tres cámaras. No solo la principal. Eso cambia bastante cómo se puede trabajar el vídeo, porque permite mantener coherencia entre focales sin perder opciones por el camino  .

El resultado es una imagen menos procesada, con más margen para etalonaje y un comportamiento más cercano a lo que se espera en un flujo de trabajo serio. No llega al nivel de soluciones como Blackmagic Camera, pero tampoco necesita hacerlo para la mayoría de usos.

Donde sigue habiendo margen de mejora es en la compresión. El Log en H.265 se queda en unos 50 Mbps y 4:2:0, suficiente pero lejos de ser generoso. También aparece APV con compresión All Intra y hasta 12 bits, pero ahora mismo es más una opción experimental: pesa mucho y no es compatible con todo.

Color, estabilización y consistencia entre cámaras

En el Vivo X300 Ultra, la coherencia entre lentes está bastante conseguida. Puedes pasar del 14 mm al 35 mm o al 85 mm sin sentir que cambias de cámara. El color y el contraste se mantienen dentro de una misma línea, y eso permite trabajar con varias focales sin tener que corregir cada plano como si viniera de dispositivos distintos.

El color tiene además cierta identidad. Aquí se nota la mano de Zeiss. No es solo un perfil “bonito”, sino una interpretación consistente de la escena. Puede gustar más o menos, pero no es neutro ni genérico, y eso ya lo diferencia de muchos móviles que acaban pareciéndose entre sí.

La estabilización también está a buen nivel. En uso normal funciona como se espera, pero donde realmente sorprende es en focales largas. A 400 mm, donde cualquier pequeño movimiento arruina la toma, el sistema aguanta mejor de lo que debería en un dispositivo así. Permite hacer planos utilizables sin necesidad de montar nada externo, y eso no es habitual.

El único punto más débil aparece en vídeo Log cuando baja el contraste. Ahí el enfoque puede dudar más de la cuenta. No es algo constante ni invalida el sistema, pero sí deja claro que todavía hay margen de mejora en situaciones más exigentes.

Comparativa con iPhone 17 Pro, Galaxy S26 Ultra y Oppo Find X9 Ultra

El Vivo X300 Ultra no compite solo por cifras, compite por enfoque. Y ahí es donde la comparación con sus rivales tiene más sentido que ponerse a mirar quién tiene más megapíxeles en una tabla.

El iPhone 17 Pro sigue siendo la referencia más equilibrada para vídeo. No porque tenga necesariamente más opciones, sino porque todo funciona como un conjunto muy afinado. Grabas, editas, compartes y no hay fricción. El Vivo ya le discute terreno en calidad de imagen, en perfiles Log y en control manual, pero Apple sigue teniendo esa ventaja difícil de copiar: una experiencia que no te obliga a pelearte con nada. El X300 Ultra es más potente en bruto; el iPhone sigue siendo más sólido en conjunto.

El Samsung Galaxy S26 Ultra juega a otra cosa. Es el móvil que quiere cubrir todos los escenarios posibles sin preguntarte demasiado qué tipo de usuario eres. Su zoom sigue siendo una de sus grandes bazas, pero muy apoyado en procesamiento. El resultado funciona, pero la sensación es distinta. Mientras Samsung empuja la fotografía computacional hasta el límite, Vivo intenta acercarse más a una lógica de cámara, con focales más naturales y una transición entre lentes menos artificial. Uno es más versátil; el otro más coherente desde el punto de vista fotográfico.

El Oppo Find X9 Ultra es, probablemente, el rival más directo. Aquí sí hay una pelea de verdad, porque ambos buscan exactamente lo mismo: ese usuario que no quiere un móvil con buena cámara, sino algo que empiece a comportarse como una cámara en serio. Oppo lleva tiempo afinando color y óptica, y no se queda atrás. Pero el X300 Ultra va un paso más allá en ambición, sobre todo por cómo integra el sistema completo y por ese teleconvertidor de 400 mm que cambia completamente el tipo de fotografía que puedes hacer con un móvil.

Al final, no es tanto una cuestión de quién es mejor en todo, sino de qué tipo de fotografía quieres hacer. Y ahí el Vivo deja bastante claro que no quiere ser el más equilibrado, sino el más radical.

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El precio lo saca del mercado masivo

Con 2.400 euros, el Vivo X300 Ultra queda fuera del mercado masivo sin rodeos. No es una consecuencia secundaria, es parte de cómo está planteado.

Eso cambia también a quién va dirigido. No es el móvil para quien busca renovar sin complicarse, ni para quien quiere “lo mejor” en términos generales. Tiene sentido solo si una parte de lo que ofrece —especialmente en fotografía y vídeo— realmente te interesa. Si no, sobra por todos lados.

La decisión de venderlo en un único pack va en la misma línea. Todo viene junto: teleconvertidor, empuñadura, accesorios de vídeo. Refuerza la idea de sistema completo, pero al mismo tiempo limita. No todo el mundo que quiera un 400 mm necesita un rig de vídeo, y no todo el que graba va a usar ese tipo de focal.

Separar kits habría sido más lógico desde el uso. Vivo ha preferido que el mensaje sea más claro: esto no es un móvil que configuras a tu medida, es una herramienta cerrada, pensada como conjunto. Y eso, al final, define mejor el X300 Ultra que cualquier especificación.

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