Samsung Galaxy S26 Ultra: el sistema de cámaras que apunta al TOP

por Pedro Gamo

Samsung no ha cambiado su filosofía con el Galaxy S26 Ultra, pero tampoco le hacía falta. Mientras buena parte del sector se ha lanzado a vender inteligencia artificial como si fuera la solución a todo, Samsung sigue empeñada en algo bastante más incómodo de ejecutar: que la foto empiece a construirse bien antes de que el software tenga que salvarla. Y eso, en fotografía móvil, marca más distancia de la que muchos quieren admitir.

Aquí no se trata solo de poner un sensor de 200 megapíxeles sobre la mesa y esperar que el número haga el trabajo. El S26 Ultra apunta a algo más interesante: mejorar cómo entra la luz, cómo se reparte entre lentes y cómo se mantiene cierta coherencia cuando cambias de focal. Son decisiones menos vistosas que un titular fácil, pero mucho más determinantes cuando empiezas a disparar en condiciones reales.

Por eso este móvil tiene más miga de la que parece a primera vista. Porque si todo ese planteamiento funciona como debería, el salto no estará en una función concreta ni en una cifra exagerada, sino en algo más difícil de medir: en que el conjunto responda mejor cuando la escena se complica. Y ahí es donde este tipo de cámaras se separan de verdad.

Sensor HP9 de 200 MP: más allá de la resolución, el verdadero cambio está en cómo capta la luz

El sensor principal de 200 megapíxeles vuelve a ser el gran protagonista, pero no tanto por la cifra como por lo que hay detrás. Samsung introduce aquí el nuevo sensor HP9, acompañado de una apertura que se mueve en el entorno de f/1.7, lo que ya nos da una pista bastante clara del enfoque.

En la práctica, este sensor no está pensado para disparar constantemente a 200 MP. El sistema trabaja mediante pixel binning, combinando información de múltiples píxeles para generar imágenes más limpias a menor resolución. En este caso, el comportamiento habitual es disparar a 12 megapíxeles combinando grupos de píxeles, lo que permite mejorar la captación de luz sin depender exclusivamente del procesado.

La diferencia respecto a generaciones anteriores está en que ese punto de partida es mejor. Hay más información útil desde el origen, y eso reduce la necesidad de “arreglar” la imagen después.

Samsung Galaxy S26 Ultra
Si lo tuyo es exprimir la cámara del móvil de verdad, este es el terreno donde Samsung juega cómodo. El Galaxy S26 Ultra combina sensor de 200 MP, doble tele y un sistema que está pensado para disparar en serio, no solo para presumir de cifras.
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Ultra gran angular de 50 MP: deja de ser la óptica secundaria

Uno de los cambios más interesantes en este Samsung S26 Ultra está en el ultra gran angular. Samsung lo sitúa en 50 megapíxeles, con apertura en torno a ƒ/2.2 y con enfoque automático, algo que no siempre ha sido estándar en este tipo de lentes.

Esto tiene una consecuencia directa: el ultra gran angular deja de ser una opción de compromiso. El aumento de resolución y la mejora en la captación de luz permiten que esta cámara tenga un uso real en más situaciones, especialmente en interiores o escenas con contraste complicado.

Doble teleobjetivo: Samsung sigue jugando a otra cosa en zoom

Samsung mantiene su apuesta por el sistema de doble teleobjetivo, y aquí es donde sigue marcando diferencias claras frente a otros fabricantes.

El Samsung S26 Ultra combina un teleobjetivo 3x y un teleobjetivo periscópico 5x, ambos apoyados en sensores de 50 megapíxeles. Este planteamiento no busca solo llegar más lejos, sino cubrir mejor el rango intermedio sin depender de recortes digitales agresivos.

El tele 3x funciona como una focal natural para retrato y escenas cotidianas, mientras que el 5x permite trabajar con compresión real sin degradar demasiado la imagen. El hecho de que ambos trabajen con sensores de alta resolución apunta a una mejora clara en el detalle en zoom, algo que históricamente ha sido uno de los puntos fuertes de Samsung.

Night Mode y captación multi-frame: aquí es donde el sensor se pone a trabajar

El modo nocturno sigue siendo una de las piezas clave del sistema, pero aquí hay una evolución interesante. El Samsung S26 Ultra captura múltiples fotogramas —más de una veintena en apenas unos segundos— y los fusiona para generar una imagen final con más luz, menos ruido y mejor rango dinámico.

Este tipo de fotografía multi-frame no es nuevo, pero con un sensor más capaz el resultado debería ser más natural. Menos dependencia de levantar sombras de forma agresiva y más información real desde el momento de la captura.

La idea es clara: que la foto nocturna no parezca un render.

AI ProVisual Engine: la inteligencia artificial deja de ser solo marketing

Samsung introduce el AI ProVisual Engine como una capa que actúa directamente en la captura, no solo en el resultado final. Esto cambia bastante el enfoque habitual, porque no se limita a aplicar ajustes después de hacer la foto, sino que interviene mientras se está construyendo la imagen.

En la práctica, el sistema analiza la escena en tiempo real y ajusta de forma simultánea aspectos clave como la exposición, el color, el enfoque, la reducción de ruido o el rango dinámico. No se trata de un único ajuste puntual, sino de una cadena de decisiones que afectan a cómo se interpreta la escena desde el primer momento.

La diferencia está en cómo se gestiona ese proceso. Cuando el sistema está bien calibrado, consigue imágenes más consistentes sin que tengas que intervenir. Cuando se pasa, el resultado empieza a perder naturalidad y se nota que hay demasiada mano del software. Ese punto intermedio, donde la tecnología ayuda sin imponerse, es donde realmente se decide si la fotografía funciona o no.

Expert RAW: el puente hacia un uso más serio

Samsung sigue empujando su aplicación Expert RAW como alternativa para usuarios que quieren ir más allá del disparo automático. Aquí sí hay control real sobre parámetros como ISO, velocidad de obturación, balance de blancos o enfoque manual, además de salida en RAW de 16 bits.

Esto posiciona al Samsung S26 Ultra en un terreno interesante, porque permite trabajar la imagen en postproducción con bastante margen. No sustituye a una cámara dedicada, pero sí amplía el uso del móvil más allá del consumo rápido.

Vídeo: 8K, 4K a 120 fps y estabilización que empieza a acercarse a un gimbal

En vídeo, Samsung mantiene su apuesta por altas resoluciones y flexibilidad. El S26 Ultra permite grabar en 8K a 30 fps y en 4K a 120 fps, lo que abre la puerta a cámara lenta de alta calidad sin perder resolución.

La estabilización también da un paso adelante con sistemas asistidos por inteligencia artificial que suavizan el movimiento de forma bastante agresiva. En determinadas situaciones, la sensación se acerca a la de un gimbal, aunque con las limitaciones habituales de un sistema digital.

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