El Viltrox 13 f1.4 es uno de esos objetivos que dan rabia. Rabia porque cuesta la mitad que un Fujinon, no lleva el logo de ninguna marca divina, y aun así rinde que da gusto. Por eso esta review va sin paños calientes. Ni fanatismos, ni perdones: lo hemos exprimido como se merece, y lo cierto es que muchos angulares con pedigree deberían empezar a mirar por el retrovisor.
En este análisis no vas a encontrar lo de siempre: “es muy nítido para su precio”, “ideal para vloggers”, “una opción interesante si estás empezando”. No. Aquí te contamos lo que hace bien —que es bastante— y lo que hace mal —que también—. Porque si algo tenemos claro en Fotocrítico es que las marcas se llevan demasiados aplausos gratis, y las alternativas chinas ya no son lo que eran. Algunas, como este 13mm f1.4, directamente compiten de tú a tú.
Nuestra opinión es clara: este Viltrox es un pepino, pero con matices. Te sirve para paisaje, para interiores, incluso para vídeo si sabes lo que haces. Pero también tiene limitaciones que no te van a poner en la hoja de especificaciones. Así que si estás pensando en comprártelo, quédate. Lo vamos a destripar a gusto, que es lo que toca.
Video análisis del Viltrox 13 f1.4
Tabla de especificaciones
| Montura | Fujifilm X, Sony E, Nikon Z |
| Formato | APS-C |
| Focal | 13 mm (equiv. 20 mm) |
| Apertura máxima | f/1.4 |
| Apertura mínima | f/16 |
| Construcción óptica | 14 elementos en 11 grupos |
| Palas del diafragma | 9 |
| Distancia mínima de enfoque | 22 cm |
| Ampliación máxima | 0.1x |
| Autofoco | Sí, STM silencioso |
| Enfoque interno | Sí |
| Filtro frontal | 67 mm |
| Peso | 420 g |
| Longitud | 90 mm |
| Diámetro | 74 mm |
| Material | Metal |
| Sellado | Parcial |
Análisis del diseño y características del Viltrox 13 f1.4
Decir que este Viltrox 13 f1.4 es grande y pesado no es ninguna exageración. Fue, durante un tiempo, el más voluminoso del catálogo APS-C de la marca. Hasta que llegaron los nuevos Viltrox 27 y 75 f1.2 y dijeron “sujétame el parasol”. Aun así, sigue siendo un objetivo contundente, que impone, y que no pasa desapercibido montado en tu cámara. Pero también es cierto que lo que lleva dentro justifica las dimensiones: nada menos que 14 elementos ópticos en 11 grupos, que no están ahí por rellenar la ficha.
El conjunto alcanza los 420 gramos, y aunque eso lo pone más cerca del mundo de los objetivos para full frame, también hay que recordar que aquí tenemos un f1.4 real, con control de diafragma mecánico y posibilidad de cerrar hasta f16. El aro de diafragma, con pasos marcados al estilo clásico Fuji, es un gustazo de usar. Le da ese toque manual que se echa en falta en muchas ópticas modernas, y convierte el disparo en algo más físico, más fotográfico.
El diafragma de 9 palas permite un bokeh sorprendentemente suave para una focal tan angular, sobre todo cuando nos acercamos al sujeto. Porque sí, también puedes hacerlo: distancia mínima de enfoque de 22 centímetros, lo que te deja jugar con planos y desenfoques que pocos 13mm ofrecen. Añade a eso una rosca frontal de 67 mm para filtros, sin complicaciones ni medidas raras, y tienes un objetivo tan bien resuelto en lo funcional como en lo óptico.
El resumen es sencillo: no es un objetivo discreto ni lo pretende. Pero todo lo que ofrece tiene sentido. Y a diferencia de otros angulares económicos, aquí no hay sensación de juguete. Este 13 f1.4 va en serio.
Un objetivo bien construido
ay marcas que te cobran 1.200 € por una óptica que cruje al girar el aro, y luego está Viltrox, que ha sacado este 13 mm f1.4 con cuerpo metálico, tacto premium y una robustez que deja en evidencia a más de un fabricante supuestamente “pro”. Aquí no hay plástico brillante, ni acabados que parecen de bazar: el objetivo es un bloque sólido, con un diseño limpio y sensación de herramienta seria desde que lo sacas de la caja.
La construcción convence. No hay piezas que se muevan más de la cuenta ni sensación de que algo se vaya a desmontar tras cuatro salidas. Lo montas en una Fuji con algo de cuerpo —como una X-T4 o una H2s— y tienes un combo que podría pasar por equipo de trabajo profesional sin despeinarse. Incluso en una X-S20 el conjunto se maneja con soltura, aunque el objetivo pese lo suyo.
Punto a favor: sí tiene sellado contra polvo y salpicaduras, aunque de forma discreta. No lo verás en letras doradas ni con logos WR gritones, pero Viltrox lo ha confirmado oficialmente. Así que se agradece saber que puedes hacer fotos entre niebla o bajo una llovizna sin temer por el sensor. Eso sí, no es un tanque, ni está pensado para tormentas tropicales.
Otro punto fuerte es el aro físico de diafragma, que le da un extra de control y placer fotográfico a quienes prefieren ajustar la exposición sin menús. Eso sí, en nuestra unidad el aro venía un poco suelto: no tanto como para girarse solo, pero sí lo suficiente como para moverse con el roce si estás en faena. Y ya sabemos lo que pasa cuando crees que estás a f2.8 y resulta que te has deslizado a f5.6…
En resumen, la construcción del Viltrox 13 f1.4 es excelente para su precio. Robusto, metálico, protegido contra el clima y con controles físicos bien resueltos. No llega al nivel WR de un Fujinon pata negra, pero tampoco se queda corto para el uso habitual. Y sobre todo, te lo crees desde el primer clic.
Ergonomía y manejo del Viltrox 13 f1.4
Volvemos a lo que ya habíamos anticipado: este Viltrox no es precisamente discreto. Es grande, es pesado y no pasa desapercibido cuando lo montas en una cámara pequeña. Nosotros lo hemos estado usando con una Fujifilm X-S10, que dentro de su tamaño comedido tiene un agarre más que decente. Y aun así, el combo se acerca peligrosamente a la categoría de “brick”, aunque sin llegar a incomodar.
El equilibrio general es aceptable, pero donde realmente se siente en su salsa es sobre cuerpos más grandes y contundentes como la X-T4 o la X-H2s, donde el peso queda mejor distribuido y el conjunto gana estabilidad. Ahí es donde el objetivo parece decir: “esto es lo mío”. Porque por mucho que Viltrox quiera hacerlo versátil, este 13 f1.4 es más feliz montado sobre una cámara que no parezca de juguete.
A nivel táctil, transmite confianza. El anillo de diafragma es fácilmente accesible, aunque ya dijimos que nos gustaría algo más de dureza para evitar sustos. Por su parte, el anillo de enfoque manual es amplio, está en la parte frontal y tiene un recorrido largo y progresivo, ideal para ajustes finos. Para quienes aún creen en el enfoque a mano —sí, los hay— este objetivo no decepciona.
En el uso diario, es un objetivo que apetece manejar. No hay complicaciones, no hay menús raros ni funciones ocultas. Enfoca, dispara y responde. Puede que no tenga el refinamiento ergonómico de un Fujinon WR, pero es cómodo, directo y funcional, que es justo lo que pedimos en un angular pensado para currar, no para enseñar en Instagram.
Velocidad de enfoque del Viltrox 13 f1.4
Uno de los puntos que más curiosidad nos despertaba durante esta Viltrox 13 f1.4 review era el enfoque. Porque ya sabemos cómo va esto: apertura brutal, buen diseño… y luego te encuentras con un sistema de enfoque que parece sacado de una cámara de 2009. Por suerte, no es el caso.
Lo hemos puesto a prueba en situaciones que harían sudar a más de un objetivo oficial: escenas a contraluz, zonas de alto rango dinámico, atardeceres con luz rasante y sujetos en sombra, y todo lo que se nos ocurrió para ponerle las cosas difíciles. Y sorprendentemente, ha salido airoso en casi todas. Podríamos decir que clava el foco en el 90 % de las veces, y cuando falla —porque fallar, falla— lo hace sin drama ni locuras de caza interminable.
Además, el motor de enfoque es interno y completamente silencioso, algo que se agradece especialmente si tienes pensado usarlo para grabar vídeo o en entornos donde no quieres parecer un dron despegar. Nada se mueve por fuera, no hay vibraciones ni sonidos electrónicos de baratillo. Y eso, en un objetivo que cuesta menos de la mitad que su competencia directa, es para aplaudir.
Tampoco vamos a venderte humo: no es el enfoque más veloz del sistema Fuji, ni el más fiable si eres de los que dispara en ráfagas con seguimiento de cara y ojo. Pero para fotografía general, callejera o incluso eventos con buena luz, cumple con creces. Y lo mejor: lo hace sin dar el cante ni hacerte perder tiempo con ajustes eternos.
Distancia mínima de enfoque
Si llegas a esta review del Viltrox 13 f1.4 pensando que ibas a encontrar un angular con alma de macro, mejor sigue buscando. Este objetivo no está hecho para retratar las venas de una hoja ni para que le veas los poros a una mariquita. Su magnificación máxima se queda en 0.1x, lo justo para que se pueda mencionar en la ficha técnica sin sonrojarse.
Ahora bien, que no sea macro no significa que no puedas acercarte mucho y jugar con la perspectiva. Porque su distancia mínima de enfoque de 22 cm da para bastante más de lo que parece sobre el papel. Y si le sumas esa apertura f1.4, el resultado son composiciones con primerísimos planos y fondos completamente derretidos que no te esperas en un 13 milímetros.
Puedes acercarte a una taza de café, una flor o un objeto pequeño y hacer que flote en un mar de desenfoque. Vale, no tendrás ampliación real, pero sí algo más valioso: creatividad con angular extremo. Y eso, siendo sinceros, no te lo da cualquier óptica por este precio.
Análisis de calidad de imagen del Viltrox 13 f1.4
Hablemos de lo importante: ¿cómo rinde este Viltrox 13 f1.4 cuando toca apretar el botón? Porque una cosa es que esté bien construido, pese lo suyo y tenga buena pinta. Y otra muy distinta es que saque imágenes a la altura de lo que promete. Lo que viene a continuación es justo eso: una disección sin anestesia de la calidad de imagen real que ofrece este angular extremo.
Ya de entrada, hay que tener claro que este objetivo no juega a ser perfecto. No es clínicamente quirúrgico ni pretende competir con ópticas de 1.000 euros. Lo que busca —y consigue— es ser un angular con carácter, usable desde f1.4, y con el punto justo de imperfección para hacerlo interesante. Nada de pasteles blandos ni excusas del tipo “para ser un 13 mm, no está mal”. No. Aquí se habla claro: el Viltrox 13 f1.4 saca pecho desde la primera foto.
Eso sí, no es un unicornio óptico. Como todo angular luminoso, tiene sus cosas: esquinas que ceden un poco, algo de viñeteo y una ligera distorsión. Pero lo interesante es cómo se comporta en cada apertura, cómo resuelve el centro, los bordes, el contraste… Así que vamos a desgranar cada uno de estos aspectos en condiciones reales. Sin gráficas de laboratorio ni fotos a gráficos pegados en una pared. Aquí lo que interesa es lo que ves cuando sales a la calle a fotografiar.
Nitidez del Viltrox 13 f1.4
Cuando una marca saca pecho con una apertura f1.4 en un angular, lo mínimo que se espera es que no sea solo humo de brochure. Porque una cosa es prometer “alta luminosidad”, y otra muy distinta es que el objetivo no se desmorone cuando abres el diafragma al máximo. Por eso, durante nuestra Viltrox 13 f1.4 review, no hemos tenido piedad: la mayoría de disparos los hemos hecho a plena apertura, justo donde más le duele a cualquier óptica. Porque, seamos sinceros, si a f8 todos rinden bien, para qué queremos un f1.4.
Y lo cierto es que este Viltrox aguanta el tipo mucho mejor de lo que esperábamos. No es un milagro óptico, pero sí una lente sorprendentemente competente incluso en condiciones exigentes.
Nitidez a f1.4
Sorprende —y para bien—. Este Viltrox 13mm f1.4 es uno de los objetivos más nítidos a plena apertura que hemos probado en este rango focal. No hay que hacer malabarismos ni esconder la imagen con máscaras de enfoque: el centro está bien resuelto, con buen contraste y textura incluso en escenas complejas.
Lo mejor es que los bordes no se deshacen como en otras ópticas económicas. Sí, hay una caída —esperable a f1.4—, pero no es dramática ni inusable. Al contrario, para ser un ultra angular a este precio, rinde de forma sorprendentemente homogénea. Y eso, en fotografía real, se nota.
Nitidez entre f2 y f2.8
Lo habitual: a medida que cerramos diafragma, la calidad sube. Pero aquí la mejora se nota especialmente en las esquinas, que van ganando definición y contraste desde f2 en adelante. El centro también mejora, aunque de forma más sutil.
En f2.8 es donde todo se equilibra. Es ese punto dulce donde puedes disparar con tranquilidad sabiendo que vas a tener nitidez uniforme en toda la imagen, desde el centro hasta los extremos. El contraste también alcanza aquí uno de sus mejores momentos, así que si vas a disparar paisaje o arquitectura, es la apertura más recomendable.
Nitidez a f4 y en adelante
Aunque f2.8 es el punto más equilibrado, si necesitas apurar calidad en los bordes, f4 es la opción ideal. Aquí las esquinas alcanzan su pico de nitidez, y el conjunto da esa sensación de limpieza que buscas cuando vas a imprimir grande o recortar sin piedad.
A partir de ahí, la cosa se estabiliza hasta f5.6. Pero cuidado, porque a partir de f8 ya empieza a notarse un pelín de difracción, sobre todo si eres de los que examinan al 200 %. Y a f11 o f16 ya es evidente: el contraste global cae y el detalle fino se resiente. Así que sí, puedes cerrar si necesitas profundidad de campo, pero no esperes sacar el máximo rendimiento óptico ahí.
Rendimiento y correcciones
a nitidez está muy bien, pero no lo es todo. Porque una imagen puede ser técnicamente nítida y, aun así, parecer una tarta borracha de defectos ópticos si se le cuelan aberraciones, destellos o distorsiones de feria. Así que vamos a lo que de verdad interesa: ¿cómo se porta este Viltrox 13 f1.4 cuando el entorno se pone en su contra?
Spoiler: mejor de lo que muchos esperarían. Y no, no es que lo miremos con buenos ojos por su precio. Es que en varios apartados se come con patatas a más de un Fujinon con pedigrí.
Aberración cromática
Este suele ser el talón de Aquiles de los angulares luminosos: disparas contra el sol o en contraluces y ¡pum!, ahí tienes tus bonitas franjas moradas decorando los bordes de todo lo que se cruce.
Por eso, durante nuestra review del Viltrox 13 f1.4 nos pusimos en modo detective: ramas contra cielo, hojas quemadas por el sol, brillos extremos… situaciones de guerra óptica.
Y sorprendentemente, no hubo crimen que investigar. Las aberraciones cromáticas son tan sutiles que, si aparecen, tienes que ir con lupa y mala intención para encontrarlas. Es más: en escenas reales, ni las verás ni te preocuparán. Un resultado más que digno incluso para usuarios exigentes, y muy por encima de lo que cabría esperar en este rango de precio y focal.
Flare y destellos fantasma
Meter el sol en el encuadre suena muy poético y muy de influencer de montaña, pero para las lentes suele ser una pesadilla con forma de arcoíris radiactivo. Hablamos, claro, de esos flare y destellos internos que arruinan la foto más rápido que un dedo en la lente.
Y aquí es donde muchos angulares se bajan del burro. Porque contener los reflejos internos requiere cristales buenos, recubrimientos decentes y algo de mimo en el diseño óptico. O sea, lo que suele escasear en objetivos baratos. Pero, sorpresa: este Viltrox 13 f1.4 lo resuelve mejor de lo esperado.
Durante la review lo hemos llevado al límite: contraluces salvajes, amaneceres en contra, farolas reventadas de noche… Y aunque algún flare aparece si vas buscando lío, lo cierto es que no estamos ante un objetivo problemático en este sentido. No hay halos que se coman la imagen, ni manchas gigantes de color que te arruinen el encuadre.
¿Está al nivel del Fujinon XF 16mm f1.4? No, ni de lejos. Aquel es directamente un prodigio óptico en control de reflejos. Pero si no vas como un loco encuadrando al sol, el Viltrox aguanta bien el tipo, sobre todo teniendo en cuenta su precio y construcción.
Así que ya sabes: puedes componer con el sol dentro sin miedo, siempre que no seas un kamikaze del flare artístico.
Control del viñeteo
El viñeteo no es ningún secreto de estado. Es lo que pasa cuando combinas un angular extremo con una apertura obscena como f1.4. Vamos, que si no aparece, o el objetivo es mágico o alguien miente en las especificaciones.
En este caso, el Viltrox 13 f1.4 no se libra. A máxima apertura, la caída de luz en las esquinas es más que evidente, y no necesitas un histograma para notarlo. A ojo ya ves que las esquinas se han ido de vacaciones mientras el centro sigue trabajando.
Según nuestras pruebas, la pérdida ronda los dos pasos completos a f1.4, lo que no es ninguna tontería. Ahora bien, tampoco es un drama: si disparas en RAW y corriges en edición, se arregla en segundos. Y si tiras en JPEG, más te vale tener activada la corrección automática en cámara (si tu Fujifilm te lo permite, claro, porque ya sabemos que con ópticas no oficiales la cosa va como va).
A partir de f2.8 la cosa mejora bastante, y es en torno a f4 cuando la imagen se equilibra y el viñeteo pasa a ser anecdótico. Así que si vas a disparar escenas críticas de exposición uniforme —paisajes, arquitectura, fotografía de producto— mejor cierra un par de pasos si no quieres andar corrigiendo a posteriori.
Ahora bien, si lo usas para retrato ambiental o callejera con desenfoque, ese viñeteo puede incluso jugar a tu favor. Porque, oye, hay quien paga por filtros que simulan eso.
Distorsión geométrica
Si haces fotos a gente, un poco de distorsión puede pasar por “estilo”. Pero si te dedicas a interiores, arquitectura o cualquier cosa con líneas rectas y techos que no quieres que parezcan olas del Cantábrico, entonces la distorsión geométrica es tu enemiga número uno.
Por eso nos fijamos con lupa en cómo se comporta este Viltrox 13 f1.4. Y la buena noticia es que no se desmadra. Sí, tiene una ligera distorsión de barril, esa curvita hacia fuera que hace que los marcos parezcan inflados. Pero es tan sutil que solo la notarás si sabes lo que estás buscando.
Lo mejor es que, si usas Lightroom, Capture One o cualquier otro software con herramientas de corrección mínimamente decentes, la distorsión se elimina en un clic y sin comprometer la imagen. Es decir, no pierdes encuadre, ni resolución útil, ni tienes que andar clonando cosas raras en los extremos.
¿Es perfecto para arquitectura profesional? Si eres tiquismiquis de los que mide con plomada, seguramente querrás algo más rectilíneo. Pero para la mayoría de usos —desde fotografía urbana hasta interiores casuales— la distorsión es tan contenida que no va a darte ningún disgusto.
¿Y qué tal el bokeh?
El bokeh, esa palabra japonesa que se ha convertido en sinónimo de “fondo cuqui”, es posiblemente uno de los conceptos más sobrevalorados y discutidos del mundo fotográfico. Porque no hay manera de medirlo objetivamente, pero todo el mundo tiene una opinión fuerte al respecto. Pues bien, el Viltrox 13 f1.4 no te va a cambiar la vida, pero tampoco te va a arruinar ninguna foto.
En nuestras pruebas, disparando a f1.4 y jugando con la distancia mínima de enfoque, hemos conseguido una separación del fondo muy marcada, algo que se agradece en un angular, donde el desenfoque suele costar más. Las transiciones entre planos son suaves, y hay un desenfoque progresivo que, sin ser cremoso como una sopa de calabaza, resulta bastante agradable a la vista.
Eso sí, no todo son fuegos artificiales: el bokeh en algunas situaciones tiende a ponerse nervioso, sobre todo cuando en el fondo hay luces duras o formas geométricas. Ahí se nota que no estamos ante un Fujinon pata negra, como puede ser el 56 f1.2 o incluso el 50-140 f2.8, que sí ofrecen una suavidad más redonda y consistente.
En comparación, el Viltrox está en una zona media muy decente, especialmente si tenemos en cuenta el tipo de objetivo del que hablamos. Para retrato ambiental, fotografía callejera con cierto aire artístico o incluso algún primer plano con intención, el bokeh que ofrece cumple de sobra. Pero si eres un talibán del desenfoque, seguramente echarás de menos un punto más de redondez y homogeneidad.
Opinión del Viltrox 13 f1.4
Hace no tantos años, cuando decías Viltrox, la mayoría pensaba en adaptadores de montura baratos, con más o menos suerte al enfocar. Pero los tiempos cambian y, aunque algunos aún miren por encima del hombro a estas marcas “chinas”, Viltrox lleva ya tiempo repartiendo collejas en la mesa de los objetivos APS-C.
Desde aquel primer 85 mm f1.8 que sorprendió a más de uno —incluido quien escribe estas líneas— la cosa no ha hecho más que mejorar. Más focales, más monturas, mejores acabados… Y ahora, con este Viltrox 13 f1.4, se meten de lleno en un terreno peliagudo: los gran angulares luminosos. Disponible para Fujifilm X, Sony E y Nikon Z, y diseñado específicamente para sensores APS-C sin espejo, este objetivo apunta alto. Y lo mejor es que cumple con casi todo lo que promete.
Lo que más nos ha sorprendido no es solo su rendimiento óptico, que a f1.4 ya ofrece una calidad muy seria, sino la forma en que resuelve problemas clásicos de esta categoría. La corrección de aberraciones cromáticas roza el sobresaliente, algo que en otras marcas —más caras y con más pedigree— a menudo se queda en el notable raspado. Y el enfoque, otro de los puntos que levantaba sospechas hace unos años, es rápido, silencioso y preciso, incluso en condiciones comprometidas.
Por supuesto, no es perfecto. El viñeteo está ahí, y si te dedicas a fotografía técnica o muy controlada, te va a tocar corregirlo en software o cerrar el diafragma. El bokeh, aunque correcto, no es de esos que hacen suspirar. Y el tamaño y el peso no son precisamente de paseo dominical, sobre todo si lo montas en una cámara compacta tipo X-E4.
Ahora bien, pongamos las cartas sobre la mesa: ¿Qué otro objetivo de 13mm y f1.4 puedes conseguir con esta calidad por este precio? Porque sí, cuesta más que otros Viltrox, pero también ofrece bastante más. Y sigue siendo muy inferior al sablazo que te mete Fujifilm por sus ópticas equivalentes —si las hubiera, que no las hay—.
Así que, sin rodeos: este Viltrox 13 f1.4 es una compra muy recomendable para quien busque un gran angular serio, con apertura generosa y sin dejarse el sueldo del mes. No lo pongas en un altar, pero tampoco lo subestimes: está aquí para quedarse… y para molestar a más de un fabricante consolidado.
Alternativas al Viltrox 13 f1.4
Sí, el Viltrox 13 f1.4 pinta muy bien sobre el papel y convence bastante en la práctica, pero no vivimos en un mundo donde solo hay una opción. Así que, por si no termina de hacerte tilín —o simplemente quieres ver con qué lo puede tener crudo este objetivo—, repasamos otras opciones interesantes dependiendo de la montura. Y como siempre, sin paños calientes.
Empezamos con Fujifilm X, donde la cosa no está tan vacía como hace unos años. Ahí sigue el Fujinon XF 14mm f2.8, que pese a tener ya canas, aún da guerra. Su diseño es de otra época, sí, pero sigue sacando pecho en cuanto a calidad óptica: buen rendimiento, tamaño contenido y bastante decente desde plena apertura. Eso sí, lo de f2.8 frente a f1.4 no es precisamente una pelea justa, pero tampoco estamos hablando de la misma liga.
Si lo tuyo es la luminosidad a toda costa, el Fujinon XF 18mm f1.4 WR juega fuerte. Ya lo analizamos en profundidad, y es posiblemente una de las mejores ópticas de Fuji en su catálogo APS-C. Rinde de escándalo desde f1.4, viene sellado para que no se le meta ni el polvo de tus excusas, y tiene ese punto de “óptica seria” que se nota en el precio también, claro.
Y si prefieres versatilidad por encima de bokeh dramático, el clásico Fujinon XF 10-24mm f4 WR sigue siendo una apuesta segura. No es tan sexy en cuanto a apertura, pero es tremendamente útil, y sigue siendo uno de los favoritos de los fotógrafos de paisaje y viaje. Zoom, calidad, sellado… no se le puede pedir mucho más. Bueno, sí: que fuese f2.8, pero eso ya sería otro presupuesto.
En el bando de Sony E, curiosamente, hay más donde elegir. Será porque llevan más tiempo con su sistema APS-C medio abandonado… pero bien surtido de ópticas. El Sony 11mm f1.8 es un ejemplo claro: muy angular, muy luminoso y muy ligero (solo 180 gramos). Ideal para vloggers y gente que valora el peso tanto como la calidad.
Más arriba en la gama, el Sony 15mm f1.4 G es una joyita: enfoque rápido, aro de diafragma, construcción cuidada y sellado contra el clima. Además, con 255 gramos sigue siendo bastante llevable. Si tienes una A6700 o una FX30, lo vas a gozar.
Y cómo no, el Samyang 12mm f2: el rey de los presupuestos ajustados. No te va a regalar el enfoque más preciso del mercado ni el mejor rendimiento a contraluz, pero por lo que cuesta, hace más de lo que debería. Además, es pequeño, ligero y, si no te importa tirar de enfoque manual o asumir sus pequeñas limitaciones, sigue siendo un pepinillo encantador.
¿Y qué pasa con Nikon Z? Pues… que están como estaban. Si buscas algo que se acerque en focal, tienes que subirte a lomos del Nikkor Z 14-24mm f2.8 S, que no solo cuesta bastante más, sino que además es un objetivo pensado para FF y un tanto excesivo para cuerpos APS-C como la Z50. Si quieres algo más terrenal, el Z 14-30mm f4 S te saca del apuro, pero ni es tan luminoso ni tan compacto. Así que toca esperar a que alguien (hola, Viltrox) se anime a cubrir ese hueco en Nikon.
¿Conclusión? El Viltrox 13 f1.4 no está solo, pero dependiendo del sistema en el que te muevas, puede ser o bien un competidor más… o la única opción seria con esa focal y apertura. Y eso, a veces, vale más que toda la carta de objetivos juntos.
Nota final y valoración
Resumen
Los amantes de los fijos ultra luminosos están de enhorabuena. Y es que este Viltrox 13 f1.4 ofrece una gran calidad de imagen desde plena apertura, por un precio bastante ajustado.
👍 Pros
- Calidad de imagen en centro y bordes a f1.4
- Aberraciones muy controladas
- Flare y bokeh en la media
- Anillo de diafragma
👎 Contras
- Peso algo elevado
- Viñeteo a máxima apertura
- Distorsión de barril
- No está protegido al completo
Galeria de imágenes
Nacido en los 80 y criado entre carretes y sarcasmo. Fotógrafo profesional y especialista en comunicación y marketing de contenidos. En 2020 lanzó Fujiadictos y en 2025 creó Full Frame Foto, un proyecto donde la fotografía se cuenta sin filtros y con la mala leche justa.
1 comentario
Lo tuve y estoy de acuerdo con lo dicho. Mi ejemplar tenía un rendimiento curiosa, siendo más nítido a 1.8 que a 2.8. Por contra le daba un toque de calidez a las imágenes. Decididamente malo el parasol, hecho de dos piezas de plástico, y débil en comparación con el objetivo en sí. Lo cambié por el Sigma 12mm 1.4, y he de decir que, sino es por la diferencia de tamaño, fue una mala decisión.
Un saludo.