Sony FE 100-400mm f/5.6-8 OSS: el teleobjetivo que muchos aficionados llevaban años esperando

por Pedro Gamo

Durante años parecía que había dos formas de llegar a los 400 mm en Sony: vender un riñón o empezar a hacer pesas para cargar con el objetivo. El nuevo Sony FE 100-400mm f/5.6-8 OSS rompe, por fin, esa lógica. No presume de ser el más luminoso, ni el más espectacular sobre el papel. Su apuesta es mucho más inteligente: ofrecer mucho alcance, poco peso y un precio que no obligue a replantearse las vacaciones de este verano.

Creo que Sony ha detectado un hueco que llevaba demasiado tiempo vacío. Porque no todo el mundo necesita un G Master de 5.000 euros para fotografiar aves, deporte ocasional o fauna durante una excursión. Hay muchísimos fotógrafos que simplemente quieren llegar más lejos sin arruinarse por el camino.

Sony apuesta por el mismo camino que Canon

Si esta óptica te resulta familiar no es casualidad. Sony ha seguido prácticamente la misma receta que tan buen resultado le ha dado a Canon con su RF 100-400mm f/5.6-8 IS USM.

La idea es sencilla: aceptar una apertura modesta a cambio de reducir radicalmente tamaño, peso y precio. Sobre el papel puede parecer un compromiso importante, pero en la práctica cada vez más fotógrafos disparan con sensibilidades ISO que hace apenas cinco años habrían parecido una locura. Lo que antes era un problema hoy resulta bastante más asumible.

Además, hablamos de un objetivo que llega por unos 900 euros, situándose muy lejos de los superteleobjetivos profesionales de la propia Sony y acercando los 400 mm a muchos usuarios que hasta ahora directamente descartaban esta focal.

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Solo 654 gramos: probablemente su mayor argumento

Lo primero que llama la atención es el peso. 654 gramos para un zoom 100-400 mm de formato completo es una cifra realmente llamativa.

Eso significa que puede acompañarte durante horas en una ruta de montaña, una jornada de naturaleza o un viaje sin convertirse en un castigo para la espalda. De hecho, Sony consigue dejarlo casi medio kilo por debajo de algunos rivales directos como el Sigma 100-400mm Contemporary.

El diámetro para filtros de 67 mm también ayuda a mantener bajos los costes, algo que agradecerán quienes ya tengan otros objetivos con esa misma medida.

Sí, es poco luminoso… pero Sony no intenta engañar a nadie

Aquí no hay milagros. La apertura máxima pasa rápidamente a f/8 cuando superamos aproximadamente los 220 mm. Evidentemente eso limita su uso en situaciones de poca luz y hace que no sea la mejor opción para quien vive fotografiando pabellones deportivos o fauna al amanecer.

Pero creo que también conviene ponerlo en contexto. Este objetivo nunca ha querido competir contra un 100-400 mm G Master. Pretende ser otra cosa completamente distinta.

Es un teleobjetivo pensado para aficionados que disparan principalmente con buena luz y que prefieren sacrificar luminosidad antes que cargar con kilo y medio de cristal o gastarse cinco veces más dinero.

El estabilizador óptico ayuda más de lo que parece

Sony incorpora estabilización óptica OSS, algo prácticamente imprescindible en una focal de este tipo.

Combinada con el estabilizador del cuerpo en las cámaras compatibles, debería facilitar bastante el trabajo cuando disparamos a mano alzada. Evidentemente no congelará el movimiento de un ave en vuelo si falta luz, pero sí permitirá aprovechar mejor esas aperturas más cerradas cuando el sujeto permanece relativamente quieto.

También es compatible con el modo Active para vídeo y con la compensación de breathing en los cuerpos compatibles, algo que demuestra que Sony no ha querido recortar funciones más de la cuenta.

Autofoco moderno incluso siendo un objetivo económico

Una de las sorpresas es que Sony no ha reutilizado tecnología antigua.

El nuevo Sony FE 100-400mm f/5.6-8 OSS utiliza dos motores lineales, capaces de seguir sujetos en movimiento y compatibles incluso con el disparo continuo de 120 fps de la Sony A9 III.

Resulta difícil imaginar a muchos propietarios de una A9 III montando precisamente este objetivo, pero sirve para demostrar que el sistema de enfoque no debería convertirse en un cuello de botella.

Además incorpora limitador de enfoque, botón configurable de bloqueo AF, bloqueo del zoom y sellado frente al polvo y la humedad. Son detalles propios de gamas superiores que siempre se agradecen.

Casi hace macro… y eso siempre suma

No llega a ser un objetivo macro, pero su distancia mínima de enfoque de 86 centímetros permite alcanzar una ampliación máxima de 0,41x.

Eso abre la puerta a fotografiar flores, insectos grandes o pequeños detalles sin necesidad de cambiar inmediatamente de objetivo.

No sustituirá a un macro dedicado, pero añade bastante versatilidad para quien busca una única óptica de naturaleza.

¿Tiene rivales?

Muchísimos. El propio Canon RF 100-400 mm ha demostrado que existe mercado para este tipo de teleobjetivos ligeros. También encontramos alternativas como el Sigma 100-400mm Contemporary o el Tamron 50-400mm, ambos bastante más luminosos… pero también considerablemente más grandes y pesados.

Aquí el nuevo Sony FE 100-400mm f/5.6-8 OSS juega claramente la carta de la movilidad. Y probablemente sea la decisión correcta.

Porque quien compra este objetivo normalmente no busca el máximo desenfoque ni disparar a última hora del día. Busca llegar a 400 mm sin terminar odiando su mochila.

El nuevo ultra gran angular de Tamron

Tamron 12-20mm f/2.8

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