Tamron 35-100mm f/2.8 III VXD: el zoom que no encaja

por Pedro Gamo

El mercado de los zoom luminosos Full Frame lleva años instalado en una comodidad casi burocrática. 24-70mm f/2.8 para “todo”. 70-200mm f/2.8 para “lo serio”. Dos casillas, dos soluciones, cero preguntas. Y cada vez que alguien intenta salirse de ese binomio, la reacción suele ser la misma: fruncir el ceño y buscar qué está “mal” en la propuesta.

El nuevo Tamron 35-100mm f/2.8 Di III VXD no entra en ninguna de esas dos casillas. Y eso, en 2026, es casi un acto de rebeldía.

Es un zoom Full Frame para Sony E-mount y Nikon Z-mount que recupera una idea que ya probó en los 90 con un 35-105mm f/2.8. Entonces pasó sin gloria. Hoy, curiosamente, tiene mucho más sentido. No porque el mundo haya cambiado —que también— sino porque nosotros disparamos de otra manera.

Tamron 35-100mm f/2.8 Di III VXD
Un zoom Full Frame f/2.8 constante que va directo al rango más usado en retrato y calle. 565 gramos, compacto y sin el lastre de focales que quizá no utilizas. Si trabajas entre 35 y 100mm y prefieres coherencia antes que exageración, aquí tienes una opción muy seria.
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El pecado de empezar en 35mm

Hay algo casi psicológico en no bajar de 24mm. Es como si, por no tenerlo, te fueras a perder algo trascendental. La realidad es bastante más prosaica: muchísimos fotógrafos pisan el 35mm más que cualquier otra focal en su jornada. Retrato ambiental, calle, evento social, documental ligero… el 35 es territorio cómodo, natural y honesto.

Tamron ha hecho una cosa muy simple: cortar lo que menos se usa y aligerar el conjunto. El resultado es un objetivo que ronda los 565 gramos en Sony y apenas diez más en Nikon. Para un f/2.8 constante en Full Frame, eso es casi insultante.

Aquí no hay magia. Hay ingeniería práctica. Al eliminar el angular extremo y el tele largo, el diseño se vuelve más compacto. Y cuando lo montas en cámara, lo notas. No cabecea, no te arrastra el cuerpo hacia delante y no te hace replantearte tu vida a la cuarta hora de evento.

Claro, la pregunta es inevitable: ¿y si necesito 24mm? Pues entonces este no es tu objetivo. Así de simple. Lo interesante es que, para muchos, esa necesidad es más teórica que real.

Un objetivo pensado para retrato… pero sin romanticismos

El esquema óptico —15 elementos en 13 grupos según datos oficiales  no es minimalista ni pretende serlo. Hay elementos asféricos y de baja dispersión suficientes para que nadie acuse al conjunto de improvisado.

En la práctica, el rendimiento es muy bueno desde máxima apertura. A 35mm f/2.8 el centro es francamente bueno, con esquinas que acompañan bien resueltas. A 100mm a plena apertura hay una ligera caída de contraste que mejora al cerrar a f/5.6. Nada escandaloso, nada que desmonte un retrato serio.

El bokeh es suave, con fondos agradables y un desenfoque que cumple sin necesidad de artificios. No es el carácter cremoso de un 85mm f/1.4, pero tampoco intenta serlo. Aquí la gracia está en la coherencia: f/2.8 constante en todo el rango y nueve palas que mantienen formas bastante redondeadas cuando bajas un par de pasos.

En retrato social, bodas o sesiones urbanas, el 100mm aporta esa compresión justa que estiliza sin aislar en exceso. Es un rango muy utilizable, muy terrenal. Y eso, aunque suene poco épico, es exactamente lo que muchos profesionales necesitan.

Tamron 35-100mm f/2.8 Di III VXD
Un zoom Full Frame f/2.8 constante que va directo al rango más usado en retrato y calle. 565 gramos, compacto y sin el lastre de focales que quizá no utilizas. Si trabajas entre 35 y 100mm y prefieres coherencia antes que exageración, aquí tienes una opción muy seria.
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VXD: cuando el enfoque no es el protagonista (y eso es bueno)

El motor lineal VXD es ya un viejo conocido en el catálogo de Tamron  . Rápido, preciso y silencioso. No hay mucho que añadir salvo que cumple. Y que en fotografía de calle o evento responde con solvencia incluso en condiciones de luz comprometida.

La distancia mínima de enfoque en 35mm, esos 0,22 metros, abre una puerta interesante para planos cercanos con cierta teatralidad de perspectiva. En el extremo de 100mm, los 0,65 metros obligan a mantener una distancia más clásica. No es un objetivo macro, ni lo pretende. Es un zoom versátil con cierto margen creativo.

No lleva estabilización óptica. En 2026, con cuerpos que integran estabilización en el sensor, esto ya no es el drama que era hace una década. Además, mantener el conjunto ligero también tiene sus concesiones.

¿Era necesario este objetivo?

Aquí es donde conviene dejar el entusiasmo de nota de prensa a un lado.

Tamron lo plantea como alternativa ligera al Tamron 35-150mm f/2-2.8. Y sí, en términos de peso y volumen, lo es. Pero conceptualmente juegan en ligas distintas. El 35-150 es una navaja suiza musculada. Este Tamron 35-100 es más selectivo, más contenido, más consciente de sus límites.

La comparación que realmente incomoda es otra: frente a un 28-75mm f/2.8 clásico. Ahí es donde el 35-100 tiene que justificar su existencia. Pierde angular, gana algo de tele. Si tu trabajo se mueve más en el retrato y menos en interiores amplios, puede tener sentido. Si eres dependiente del 28mm, probablemente no.

Lo interesante es pensar este objetivo como un zoom independiente. Uno solo. Para salir a la calle, viajar ligero, cubrir un evento sin cargar con medio armario óptico. En ese escenario brilla más de lo que muchos querrán admitir.

Precio: agresivo, pero no suicida

El Tamron 35-100mm f/2.8 Di III VXD estará disponible a partir del 26 de marzo de 2026   y su precio en España se sitúa en 919 euros. Esa es la cifra. Sin asteriscos, sin conversión amable y sin maquillaje.

No es un objetivo barato, pero tampoco juega a parecerlo. Está colocado exactamente en esa franja donde ya no compras por impulso, sino por convicción. Donde empiezas a comparar peso, uso real y necesidades frente a alternativas más grandes, más largas y, por supuesto, bastante más caras.

Aquí no hay heroicidades de marketing. Hay una propuesta clara: si tu rango real está entre 35 y 100mm y valoras trabajar ligero sin renunciar a un f/2.8 constante, esos 919 euros tienen sentido. Si necesitas 24mm o 150mm, la discusión ya es otra.

La lectura incómoda

El Tamron 35-100mm f/2.8 Di III VXD no llega para sustituir al 24-70mm de toda la vida ni para jubilar a ningún 70-200mm. Llega para hacer algo más molesto: obligarte a pensar. A revisar esa mochila que llevas años construyendo por inercia y preguntarte si realmente disparas como crees que disparas.

¿Cuántas veces bajas a 24mm porque lo necesitas de verdad y cuántas porque “ya que está”? ¿Cuántas jornadas completas justifican cargar con 200mm fijos cuando el 90% de tus fotos están entre 35 y 100? Este objetivo no responde por ti. Solo te pone el espejo delante.

No es el zoom universal. No es el definitivo. Y, sinceramente, tampoco lo intenta. Es una propuesta deliberadamente acotada para quien tiene claro que su territorio está en el retrato, la calle, el evento social y el trabajo híbrido donde el peso y el equilibrio importan tanto como la apertura constante f/2.8.

Lo interesante no es que cubra menos rango. Lo interesante es que, al hacerlo, gana coherencia. Se siente más intencional. En un mercado que vive obsesionado con sumar milímetros, añadir modos y ampliar especificaciones hasta el absurdo, que un objetivo decida centrarse en lo esencial no es una limitación: es una postura.

Y esa postura, guste más o menos, tiene más personalidad que muchos zooms “para todo” que acaban siendo, en realidad, para nada en concreto.

Tamron 35-100mm f/2.8 Di III VXD
Un zoom Full Frame f/2.8 constante que va directo al rango más usado en retrato y calle. 565 gramos, compacto y sin el lastre de focales que quizá no utilizas. Si trabajas entre 35 y 100mm y prefieres coherencia antes que exageración, aquí tienes una opción muy seria.
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