Tamron ha presentado por fin la segunda generación de su zoom ultraangular 16-30mm f/2.8, ahora con apellido G2 y apellido completo: Tamron 16-30mm f/2.8 Di III VXD G2. Disponible para montura Sony E y, ojo, también para Nikon Z, este nuevo objetivo llega para renovar un clásico del catálogo con un diseño más compacto, mejores prestaciones ópticas y, cómo no, el eterno dilema: ¿merece la pena frente a la competencia nativa?
Porque si algo ha sabido hacer Tamron en los últimos años es ocupar ese espacio intermedio entre el “me vale” de los usuarios avanzados y el “no pago un riñón” de los profesionales con los pies en la tierra. Este 16-30 f/2.8 no promete revoluciones, pero sí correcciones: distorsión, aberraciones, peso, enfoque… todo más afinado, todo más usable.
Diseño compacto y sin florituras: Tamron en estado puro
Con un peso de 440 gramos, este 16-30mm f/2.8 G2 se convierte en uno de los zooms ultraangulares más ligeros de su clase. No hay florituras: ni estabilizador, ni anillo de diafragma, ni pantalla digital ni gaitas. Es un tubo bien construido, sellado contra el clima, con enfoque interno y zoom rotatorio. Ideal para quien busca rendimiento y no postureo.
En la mano, el diseño es muy similar al Tamron 28-75mm G2 o al 20-40mm f/2.8. Construcción limpia, sin botones extra, y un parasol incluido que no hace más que confirmar que este objetivo está pensado para funcionar en toda situación.
Rendimiento óptico: 16 elementos para no ver la vida torcida
El interior es lo más interesante: 16 elementos en 12 grupos, con nuevas lentes asféricas y de baja dispersión para controlar reflejos, viñeteo y distorsión geométrica. Porque sí, estamos hablando de un 16mm que no tiene distorsión visible sin corrección digital. Que alguien se lo enseñe a los ingenieros de Sony, por favor.
El nuevo motor VXD de enfoque lineal es rápido, silencioso y preciso, como ya hemos visto en otros Tamron modernos. Ideal tanto para foto como para vídeo, donde se agradece el enfoque interno y la casi total ausencia de “focus breathing”.
Y aunque no incluye estabilizador, lo compensa con una distancia mínima de enfoque de 0,19 metros, lo que permite primeros planos muy creativos para ser un ultraangular.
¿Competencia para el Sony 16-35mm f/2.8 GM II?
Esa es la pregunta del millón. El Tamron ofrece una focal similar, una apertura igual de luminosa y un tamaño notablemente más compacto (y económico) que el Sony 16-35 f2.8 GM II de Sony. A cambio, pierdes el look premium, los botones personalizables, el anillo de apertura y el logo que impresiona en rodajes.
Ahora bien, si lo tuyo es viajar ligero, disparar en ultraangular sin dejarte el sueldo o grabar vídeo con rigs compactos, este 16-30 G2 puede ser un gol por la escuadra. Y si usas Nikon Z, directamente es de las pocas opciones nativas con esta focal y apertura que no cuestan lo mismo que una Z8.
Especificaciones técnicas del Tamron 16-30mm f/2.8 G2
| Tipo de objetivo | Zoom ultraangular |
| Formato | Full Frame (35mm) |
| Monturas | Sony E, Nikon Z |
| Distancia focal | 16–30 mm |
| Apertura máxima | f/2.8 |
| Apertura mínima | f/16 |
| Palas de diafragma | 9 |
| Elementos / Grupos | 16 / 12 |
| Distancia mínima enfoque | 0,19 m |
| Magnificación máxima | 0,19x |
| Motor de enfoque | Lineal VXD |
| Tipo de enfoque | Interno |
| Peso | 440 g |
| Diámetro / Longitud | 75 mm / 102 mm |
| Filtro frontal | 67 mm |
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Nacido en los 80 y criado entre carretes y sarcasmo. Fotógrafo profesional y especialista en comunicación y marketing de contenidos. En 2020 lanzó Fujiadictos y en 2025 creó Full Frame Foto, un proyecto donde la fotografía se cuenta sin filtros y con la mala leche justa.