Hay proyectos tecnológicos que parecen avanzar en una escala temporal distinta a la del resto de la industria. El sensor Foveon Full Frame de Sigma es uno de ellos. Desde que la compañía confirmó en 2018 que estaba trabajando en un sensor de este tipo, el proyecto ha pasado por rediseños, retrasos y silencios prolongados que han terminado convirtiéndolo en una especie de saga dentro del mundo de la fotografía.
La idea siempre ha sido clara: llevar la tecnología Foveon al formato full frame y demostrar de qué es capaz este enfoque cuando no está limitado por sensores más pequeños. El problema es que, a diferencia de otros proyectos de desarrollo más convencionales, el camino hasta ese objetivo ha resultado mucho más complicado de lo que la propia Sigma esperaba.
Durante el último evento CP+ celebrado en Yokohama, el CEO de Sigma, Kazuto Yamaki, ha vuelto a hablar del tema y, por primera vez en bastante tiempo, las noticias suenan algo más optimistas. El proyecto sigue en desarrollo y el equipo de ingeniería cree que durante este año podría avanzar hacia la siguiente fase de pruebas.
Qué hace diferente al sensor Foveon
Para entender por qué este proyecto genera tanto interés —y también tantos problemas técnicos— hay que mirar cómo funciona la tecnología Foveon. Los sensores digitales convencionales utilizan una matriz de color tipo Bayer en la que cada píxel registra únicamente una parte de la información cromática. El procesador de la cámara se encarga después de reconstruir el color completo analizando los píxeles vecinos.
El diseño Foveon adopta un enfoque completamente distinto. En lugar de repartir los colores en un mosaico, cada píxel está formado por tres capas superpuestas, cada una encargada de capturar uno de los colores primarios: rojo, verde y azul. En teoría, esto permite registrar la información cromática completa en cada punto de la imagen y evitar el proceso de interpolación que utilizan los sensores tradicionales.
Sobre el papel, el resultado debería traducirse en imágenes con más detalle real, colores más precisos y menos artefactos derivados del demosaicing. Esa promesa es precisamente la que ha mantenido el interés en los sensores Foveon durante años, a pesar de que su implementación práctica siempre ha estado llena de dificultades.
Un proyecto que lleva años intentando llegar al formato completo
Sigma ha lanzado varias cámaras con sensores Foveon a lo largo del tiempo, pero todas ellas utilizaban sensores más pequeños que el formato completo. El salto al full frame ha sido una ambición recurrente dentro de la compañía, aunque el desarrollo ha demostrado ser considerablemente más complejo de lo previsto.
El proceso de desarrollo se divide en tres etapas principales. La primera consiste en simulaciones y pruebas de diseño de la arquitectura de tres capas para asegurarse de que el concepto funciona correctamente. La segunda fase implica crear prototipos con sensores más pequeños pero con el mismo tamaño de píxel que el modelo final. La tercera etapa, la más cercana a la producción, se centra en prototipos completos del sensor en formato full frame con todas sus especificaciones definitivas.
En 2022 el proyecto había alcanzado la segunda fase de desarrollo y la previsión de Sigma era avanzar rápidamente hacia la etapa final. Sin embargo, el calendario terminó desplazándose mucho más de lo previsto.
El ruido: el gran obstáculo técnico del Foveon
El principal problema que ha frenado el desarrollo del sensor tiene que ver con el rendimiento en términos de ruido. Aunque la arquitectura Foveon debería permitir capturar más información luminosa, en la práctica los sensores basados en este diseño nunca han destacado especialmente por su comportamiento en condiciones de poca luz.
Parte de la explicación podría encontrarse en la propia arquitectura del sensor. La luz debe atravesar varias capas de fotodiodos y, durante ese proceso, parte de la señal puede degradarse o perder eficiencia. A esto se añade la complejidad del procesamiento necesario para reconstruir la información cromática capturada por las diferentes capas.
Según Yamaki, el equipo de Sigma ha dedicado gran parte de los últimos años a identificar las causas concretas del ruido detectado en los prototipos y a desarrollar soluciones que permitan mejorar el rendimiento del sensor.
Un progreso lento pero real
Durante el CP+ de este año, Yamaki explicó que el equipo de ingeniería ha logrado avances en la identificación de los problemas técnicos que estaban frenando el proyecto. Aunque el sensor sigue todavía dentro de la segunda fase de desarrollo, el objetivo es poder avanzar hacia la siguiente etapa durante la primavera o el verano de 2026.
Ese paso implicaría comenzar a trabajar con prototipos completos del sensor en formato full frame, una fase mucho más cercana al producto final. Sin embargo, el propio Yamaki ha reconocido que el desarrollo sigue siendo complejo y que cada nuevo prototipo puede revelar problemas adicionales que obliguen a realizar ajustes.
Mientras tanto, Sigma continúa ampliando su catálogo en otras áreas del sistema. Hace poco vimos el lanzamiento del Sigma 35mm f/1.4 II, una evolución de uno de los objetivos más populares de la marca, y también la llegada de la Sigma BF, una de las cámaras más extrañas —y al mismo tiempo más icónicas— que han aparecido en el mercado en los últimos años.
Un proyecto difícil de justificar… pero fascinante
Desde un punto de vista puramente comercial, el sensor Foveon Full Frame probablemente nunca será un producto destinado al gran público. La propia Sigma ha reconocido en varias ocasiones que este tipo de tecnología está orientado a una producción relativamente limitada y a un público muy concreto.
Aun así, el proyecto sigue despertando interés dentro de la comunidad fotográfica. En una industria donde la mayoría de sensores comparten principios técnicos muy similares, el enfoque Foveon representa una forma radicalmente distinta de capturar la información de color y detalle.
Después de años de retrasos y rediseños, el proyecto continúa avanzando lentamente. Sigma insiste en que el sensor llegará algún día a una cámara real, aunque por ahora el calendario sigue siendo tan incierto como lo ha sido durante los últimos años.
Nacido en los 80 y criado entre carretes y sarcasmo. Fotógrafo profesional y especialista en comunicación y marketing de contenidos. En 2020 lanzó Fujiadictos y en 2025 creó Full Frame Foto, un proyecto donde la fotografía se cuenta sin filtros y con la mala leche justa.
2 comentarios
Pues a mí que todavía uso una DP1 de 2008 me harían feliz, eso sí, que le pongan un procesador a la altura, por favor.
La verdad es que también estoy deseando. Hace falta algún tipo de avance en la calidad fotográfica. Está todo bastante estancado. Un saludo! 😉