Que levante la mano quien no haya visto una Ricoh GR colgando de la muñeca en cualquier callejón con grafitis y pretensiones artísticas. Pues bien: Ricoh ha decidido darle a ese club un carné VIP en escala de grises. Ya es oficial el desarrollo de la Ricoh GR IV Monochrome, una compacta APS-C con sensor blanco y negro real (sin filtro Bayer) pensada para disparar solo en blanco y negro. Llegará —si no hay sustos— en primavera de 2026. Y sí, suena a “Leica para gente que pisa aceras sin chófer”.
Mientras tanto, la GR IV estándar ya se vende desde septiembre de 2025, con su receta de siempre (28 mm eq. f/2.8, cuerpo mínimo, enfoque más rápido, estabilización y 53 GB internos), y con un precio que ya se ha puesto traje: 1.350 euros. Que no es precisamente “compacta barata”. Esto importa porque la Monochrome nacerá sobre esa base y apunta a subir el listón (y previsiblemente, el precio).
Qué han contado Ricoh y compañía (sin humo, pero con hype justo)
Ricoh habla de “Image Control” específicos para blanco y negro en la Monochrome, es decir, ajustes de tono, contraste y respuesta pensados para exprimir un sensor que no pierde información en la matriz de color. El resultado, sobre el papel: más nitidez percibida, más microcontraste y mejor SNR a ISOs altos respecto a un RAW desbayerizado. Nada de color “convertido”; aquí la señal nace en gris.
En paralelo, Ricoh tiene lista otra jugada: GR IV HDF, una variante con Highlight Diffusion Filter —un difusor en el sitio del ND— para un look más “soñador” sin pasarte tres horas en Lightroom. No es B&N, pero sí es otra forma de firmar imagen desde cámara. Llega este invierno (hemisferio norte).
Por qué interesa (aunque tu feed viva del color)
Para quien hace street de verdad (no el paseo del domingo con cappuccino), una Ricoh GR IV Monochrome o blanco y negro tiene sentido. Un sensor dedicado evita el demosaicing, lo que mejora la definición de borde y el “bite” de las texturas; además sube la eficiencia de captación de luz al no desperdiciar fotones en filtros de color. En cristiano: negros más densos, luces más limpias y grano con carácter —el tipo de archivo que pide subexponer medio punto y levantar sombras sin que todo se rompa como un JPEG de móvil. Esto no lo dice el marketing; lo respalda la lógica del hardware monocromo y lo sugiere el propio enfoque de Ricoh para esta variante.
Lo que todavía no sabemos (y Ricoh no suelta)
Ricoh no ha detallado resolución final, afinado del ISO, ni si habrá afinaciones ópticas o microlentes específicas encima del fotodiodo para exprimir aún más la señal en ausencia de filtro de color. Tampoco precio (la GR IV ya está en 1.350 euros) ni tirada: no nos extrañaría que fuese limitada o “semi-limitada” para medir demanda sin pillarse los dedos. Hasta que llegue la nota completa, toca leer entre líneas y tener expectativas altas, pero no ingenuas.
HDF vs Monochrome: dos caminos, dos “firmas”
Que Ricoh anuncie GR IV HDF y Monochrome o blanco y negro casi a la vez no es casualidad: la marca está vendiendo carácter. Con HDF proponen glow y halación desde cámara; con Monochrome, nitidez bruta y rango tonal más “argentico”. Es la misma GR IV de base, pero con estéticas opuestas. Si procesas poco y disparas mucho, tiene sentido. Si vives en Capture One, quizá te baste con un perfil y un difusor roscado… pero no te va a quedar igual.
La letra pequeña que nadie quiere leer (pero conviene). Una cámara que solo dispara en B&N no es para todo el mundo. No podrás “volver al color” si te hace ojitos un neón; tendrás que ver en gris siempre. Si te parece una cárcel, esta cámara no es tu celda. Si te parece libertad (menos decisiones, más foco en luz y forma), bienvenida sea. Y sí, pagas por ello. Que nadie se haga el sorprendido cuando Ricoh publique el PVP con una cifra que hace sudar a la Visa.
No es un juguete para nostálgicos, sino un manifiesto contra el procesado fácil. Un cuerpo pequeño que promete archivos grandes en carácter. Y cuando llegue en 2026, solo habrá dos tipos de fotógrafos: los que la entienden… y los que siguen buscando el filtro “Película B&N” en el menú.
Nacido en los 80 y criado entre carretes y sarcasmo. Fotógrafo profesional y especialista en comunicación y marketing de contenidos. En 2020 lanzó Fujiadictos y en 2025 creó Full Frame Foto, un proyecto donde la fotografía se cuenta sin filtros y con la mala leche justa.