Se nos acabó el cuento de hadas. Durante un tiempo, los usuarios de Nikon vivimos en una especie de burbuja de superioridad moral frente a los vecinos de Canon. Mientras ellos se dedicaban a perseguir con antorchas y abogados a cualquier fabricante que se atreviera a rozar su montura RF, nosotros presumíamos de un sistema Z «abierto». Veíamos cómo Nikon licenciaba ópticas a Tamron —aunque fuera para ponerles un traje oficial y cobrar el extra de la marca— y cómo permitía que Sigma asomara la patita. Pero la realidad siempre es más sucia de lo que nos cuentan en las ferias: la hospitalidad de Nikon no era por amor al arte, sino por pura necesidad de llenar un catálogo vacío.
Ahora que la montura Nikon Z ya no es un proyecto, sino un imperio consolidado, la marca ha decidido que ya no necesita ser el «hermano simpático» de la industria. La noticia de que Nikon ha puesto en marcha la maquinaria legal en China contra Viltrox por infracción de patentes es el jarro de agua fría que muchos nos temíamos. Se acabó la barra libre. La empresa que nos vendió la libertad de elección ahora saca el mazo para recordarnos que, en su casa, solo se come lo que ellos cocinan o lo que sus socios autorizados —previo pago de peaje— sirven en la mesa.
El espejo de Canon y la tentación del monopolio
Resulta casi cómico ver cómo la historia se repite con una precisión matemática. Cuando Canon decidió bloquear el acceso de terceros a su montura RF, la comunidad fotográfica puso el grito en el cielo. Nikon aprovechó ese ruido para posicionarse como la alternativa razonable, permitiendo que marcas como Viltrox llenaran los huecos que su propio catálogo, a veces prohibitivo en precio o ridículo en dimensiones, no era capaz de cubrir. Viltrox se convirtió en el héroe inesperado: objetivos con enfoque automático, una construcción sorprendentemente sólida y precios que no obligaban a vender un riñón en el mercado negro.
Pero el éxito tiene un precio. Viltrox ya no es ese fabricante chino que hace juguetes de plástico para principiantes; ahora fabrica ópticas que miran a la cara a la serie S de Nikon. Y ahí es donde duele. La demanda en China sugiere que Nikon se ha cansado de que le coman la tostada en el segmento de entrada y gama media. Al igual que ocurrió con la ofensiva de Canon, el argumento son las patentes del sistema de comunicación entre objetivo y cámara. Es el cerrojazo tecnológico de siempre: si no puedes competir en valor, compite en los tribunales.
La paradoja de la montura "abierta"
Lo que muchos olvidan es que la apertura de la montura Nikon Z siempre fue una verdad a medias, una herramienta de marketing más que una declaración de principios. Nikon ha permitido la entrada de terceros bajo sus condiciones, lo que en la práctica significa que Sigma o Tamron pagan un peaje por cada unidad vendida o aceptan no pisar ciertos terrenos sagrados de la marca nipona. Viltrox, operando desde esa zona gris de la ingeniería inversa, representaba la verdadera competencia libre, la que no rinde cuentas a la sede de Minato.
El conflicto legal en China es solo la punta del iceberg. Si Nikon logra una victoria judicial en el origen de la producción, el efecto dominó será inmediato. No estamos hablando solo de que dejen de salir nuevos modelos, sino de la posible desaparición de stock de objetivos que ya estaban dando una segunda vida a cuerpos de cámara más modestos. Es un movimiento de tierra quemada: prefieren un usuario con un solo objetivo de kit que un usuario con tres fijos de alta calidad que no lleven el logo de Nikon.
La técnica como excusa, el beneficio como motor
Desde un punto de vista estrictamente técnico, Nikon tiene derecho a proteger su propiedad intelectual. Las patentes de la bayoneta y los protocolos de datos son suyos. Pero seamos honestos: nadie compra un Viltrox porque crea que es ingeniería de la NASA. Se compran porque funcionan y porque Nikon ha decidido ignorar sistemáticamente las necesidades de los fotógrafos que no tienen un presupuesto de cinco cifras. Usar la ley para tapar los agujeros de tu propia estrategia comercial es, como mínimo, una falta de respeto al cliente.
Si el mercado de terceros desaparece o se encarece por culpa de las licencias, el sistema Z perderá su mayor atractivo para el fotógrafo entusiasta. Nikon debería recordar que muchos saltamos de la montura Nikon F a la Nikon Z no por la calidad de sus sensores —que es indiscutible—, sino por la promesa de un ecosistema vibrante y variado. Si nos quitan eso, lo que queda es una jaula de oro donde solo se puede comer lo que el carcelero decide.
Nacido en los 80 y criado entre carretes y sarcasmo. Fotógrafo profesional y especialista en comunicación y marketing de contenidos. En 2020 lanzó Fujiadictos y en 2025 creó Full Frame Foto, un proyecto donde la fotografía se cuenta sin filtros y con la mala leche justa.
2 comentarios
Si hacen eso, definitivamente abandonaré el ecosistema Nikon después de 34 años para pasarme a Fuji o Panasonic.
En Sony debe estar encantados, la verdad.
No se si funciona asi pero, ¿Os imagináis que a un Audi (por ejemplo) solo se le pudieron poner piezas originales de la marca? Esto creo que es lo mismo.
Canon y Nikon juegan con fuego.
Son estos los motivos por los que me planteo muy seriamente dar el salto a Fuji o Panasonic. Es inmoral lo de Nikon y Canon. En Sony estarán encantados con esa política.