Leica celebra 100 años: lujo, nostalgia y un M11-D sin pantalla (porque sí)

por Pedro Gamo

Leica está de aniversario, nada más y nada menos que un siglo. 100 años de fotografía, esnobismo, diseño impecable y precios que hacen temblar la Visa. Y para celebrarlo, la marca alemana no se ha limitado a sacar una edición especial de la Leica M11-D. No. Ha sacado EL set con mayúsculas, una oda al postureo bien financiado: cuerpo sin pantalla, acabados de latón, grabados históricos, objetivos con nombre de anticuario y una caja que podrías usar como ataúd para tus suscripciones a Adobe. Todo muy Leica. Todo muy caro. Todo muy bonito.

Pero también hay versiones especiales de la Leica D-Lux 8, la Sofort 2 y hasta unos binoculares por más de 2.700 euros. Y un libro, claro. Porque no hay centenario que se precie sin tapa dura y tipografía Helvetica.

Leica M11-D “100 Years of Leica”: el colmo del fetiche

La M11-D centenario no es para todos. Ni siquiera es para la mayoría de los usuarios de Leica. Es para los que quieren una M sin pantalla, con placas de latón lacadas en negro y sin logo rojo. Eso sí: el visor telemétrico sigue intacto y el sensor también, un full frame de 60 MP con el procesador Maestro III que ya monta la M11.

El concepto: encuadra, ajusta a ojo, dispara y espera a llegar a casa. Puro fetichismo anti-digital en 2025.

Este set no viene solo. Leica ha decidido incluir dos joyitas:

  • Anastigmat-M 50mm f/3.5: una reedición moderna del objetivo original de 1925. Retráctil, cuerpo de aluminio niquelado, tan clásico que huele a cuarto oscuro.
  • Summilux-M 50mm f/1.4 ASPH.: el moderno de toda la vida, pero disfrazado de lente de colección. También en aluminio niquelado y con diseño clásico.

Todo esto viene en una caja de madera lacada en negro, con accesorios en cuero color cognac y una serigrafía con el grabado “Leitz Wetzlar” que hace llorar a los hipsters.

Se fabrican 100 sets. Uno de ellos, la unidad 000, será la Leica M número 6.000.000 y acabará en el museo de la marca. Si quieres una, prepara la cartera: aunque no hay precio oficial, el conjunto supera de calle los 20.000 euros.

D-Lux 8 y Sofort 2: mismas tripas, nuevo disfraz

Sensor Micro Cuatro Tercios de 22 MP, zoom 24-75 mm equivalente y controles manuales. Vamos, la misma D-Lux 8 de siempre, pero con cuerpo negro, detalles niquelados y sin logo rojo. Cuesta unos 1.900 euros. El extra de precio se paga por el envoltorio.

La instantánea Leica Sofort 2 también se disfraza. Mismo funcionamiento que la Sofort 2 normal, pero con cuero negro, detalles vintage y una tapa de lente a lo Leica I. Cuesta unos 500 euros.

Leica M11-D
¿Sin pantalla? Sí. ¿Sin lógica? También. Pero si quieres disparar como en los 70 con un sensor de 60 MP y una ruleta de ISO mecánica, esta Leica es tu religión.

Binoculares Trinovid 10x40 “Heritage Edition”

100 unidades. Cuero natural, cuerpo metálico, detalles artesanales y el mismo aumento que unos Nikon de 200 euros. Precio: todavía sin confirmar. Ideal para mirar desde tu terraza en Berlín a gente que no podrá comprárselos.

“100 Leica Stories”: porque también hay que leer

Un libro de 320 páginas en tapa dura que recopila cien historias sobre Leica, sus productos y usuarios. Sale el 26 de junio en Alemania y el 14 de julio internacionalmente. Precio: 70 euros. Tipografía Helvetica, fotos bellísimas y muchas oportunidades de decir “yo estuve allí”.

Leica cumple 100 años siendo Leica

No han inventado nada. No han revolucionado la fotografía digital (esta vez). Pero han hecho lo que mejor saben: vender historia, diseño y exclusividad como si fueran sinónimos de calidad técnica. Y aunque sus productos centenario no aporten nada nuevo en prestaciones, sí reafirman que Leica es, más que una marca, una declaración de intenciones.

Si te lo puedes permitir: adelante. Si no, siempre puedes mirar el escaparate y decir “yo con eso haría maravillas”. Como todos.

Eso sí, fuera de los fuegos artificiales de sus 100 años, Leica sigue vendiendo cámaras de verdad. Y una de las más buscadas —con diferencia— es la Leica Q3. Una full frame compacta con óptica fija 28mm f/1.7, visor OLED, grabación en 8K y estabilizador de cinco ejes. No tiene nada de retro por capricho, y sí mucho de cámara seria: enfoque rápido, sellado contra polvo y salpicaduras, y ese look Leica sin necesidad de vitrina. Se ha convertido en un superventas por una razón: funciona como un reloj suizo (porque lo es).

Si la M11-D es para contemplarla, la Q3 es para dispararla. Sin miedo y sin nostalgia.

Leica M11-D
¿Sin pantalla? Sí. ¿Sin lógica? También. Pero si quieres disparar como en los 70 con un sensor de 60 MP y una ruleta de ISO mecánica, esta Leica es tu religión.

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