Canon IXUS 285 HS A: la compacta que llega ocho años tarde y cien euros más cara

por Pedro Gamo

Canon ha decidido resucitar un cadáver tecnológico y maquillarlo como si fuera novedad. La IXUS 285 HS A es, en esencia, la misma cámara que ya habíamos visto en 2016 bajo otro nombre. Mismo sensor de 1/2.3’’ y 20 megapíxeles, mismo zoom 12× que abarca del angular al tele largo, mismo procesador que debería estar jubilado. Lo único que cambia es la narrativa: ahora nos la venden como la respuesta para quien “necesita una cámara sencilla y de bolsillo”. Una manera elegante de decir que esto es un producto pensado para quienes no se han enterado de que el smartphone se comió a las compactas hace una década.

Lo más llamativo es la desconexión con el presente. En un mercado donde cualquier móvil medio decente saca mejores fotos nocturnas, graba vídeo 4K con estabilización de cine y comparte archivos al instante, Canon llega con una cámara que sigue usando microSD y se carga por mini-USB. Si esto es lo que consideran novedad en 2025, más que un lanzamiento es un mal chiste corporativo.

Lo que se ha perdido en el trayecto

A lo mejor alguien pensaba que Canon aprovecharía la excusa del “relanzamiento” para añadir algún detalle moderno: un USB-C para cargar, una pantalla táctil con un mínimo de resolución, WiFi decente o, al menos, algo que justificara la etiqueta de producto “nuevo”. Nada de eso ha ocurrido. Al contrario, lo que encontramos es una versión recortada de lo que ya existía. Se han eliminado funciones de conectividad que estaban presentes en la generación original, se han reducido opciones de color y hasta la compatibilidad con accesorios parece un paso atrás.

Es como si Canon hubiera abierto un almacén, encontrado cajas llenas de componentes olvidados y hubiera decidido que era mejor venderlos a precio de novedad que reciclarlos. El resultado es una cámara que, en vez de sumar, resta. Y lo peor no es lo que ofrece, sino la forma en que lo hace: con la misma seriedad con la que presentan una EOS R nueva.

Canon IXUS 285 HS A
Canon ha resucitado esta compacta como quien saca un walkman del trastero y lo vende como vintage. Sensor de 20 MP, zoom 12x (25-300 mm) y estabilizador que hace lo que puede. No tiene USB-C, no graba en 4K y te cobra casi 400 eurazos por la gracia. Ideal si quieres volver a 2016 pero pagando precio de 2025.

Lo que dicen que se queda

Para no ser injustos, hay que reconocer que esta compacta todavía cumple con lo básico: un zoom 25-300 mm equivalente que permite pasar de un paisaje amplio a un retrato lejano sin moverse, un estabilizador que ayuda en situaciones de poca luz y un tamaño reducido que cabe en cualquier bolsillo. Si el listón es bajo, la cámara lo salta sin despeinarse.

Pero claro, hablamos de funciones que hace ocho años ya eran estándar y que hoy resultan casi anecdóticas. Un estabilizador óptico ya no impresiona, un zoom largo tampoco cuando los móviles integran lentes periscópicas, y un sensor de 20 megapíxeles en formato compacto solo sirve para demostrar lo mal que aguanta el ruido cuando cae la luz. En definitiva, lo que se queda es lo justo para que funcione, no para que entusiasme.

El problema: ¿a quién le importa esto en 2025?

Esa es la pregunta que nadie en Canon parece haberse hecho. Porque si esta cámara estuviera pensada para competir con los smartphones, pierde de forma humillante. Y si está orientada a los entusiastas de la fotografía, tampoco ofrece nada que un usuario con mínima experiencia vaya a valorar. Entonces, ¿para quién es?

Quizá para el turista ocasional que todavía cree que una cámara compacta “saca mejores fotos” que el móvil, sin reparar en que lleva en el bolsillo un sensor más grande y un software más avanzado. O para el padre despistado que entra en una tienda y se lleva lo primero que ve en el escaparate porque pone Canon en la caja. El resto del público, el que compara, investiga o simplemente tiene dos dedos de frente, difícilmente encontrará una razón para soltar casi 400 euros en un producto así.

¿La compra justificable?

No todo es ruina. Hay escenarios donde la Canon IXUS 285 HS A puede tener un pase. Para quien no quiere complicarse la vida, solo disparar en automático y guardar recuerdos sin preocuparse de RAWs ni edición, esta compacta cumple. Si la idea es llevar algo pequeño a la playa o de viaje, y evitar usar el móvil por miedo a que se estropee, puede tener sentido. Incluso como segunda cámara de respaldo en un viaje largo, cuando uno quiere dejar la mirrorless en el hotel, esta Canon puede resultar práctica.

Pero, seamos claros, esa utilidad no justifica ni la etiqueta de novedad ni el precio inflado. Es más un argumento de supervivencia que un motivo de compra. Quien se la lleve a casa tendrá una cámara funcional, sí, pero también la certeza de que Canon no ha puesto el más mínimo esfuerzo en adaptarla al 2025.

¿Canon, pero por qué tan poco esfuerzo?

Aquí está el verdadero quid de la cuestión. Esta compacta no es una apuesta tecnológica ni un intento de recuperar un segmento perdido. Es un refrito. Un producto pensado para aprovechar la nostalgia de algunos y la desinformación de otros. Canon no ha invertido en mejorarla porque, simplemente, no lo necesita. Saben que algunas unidades se venderán y que el logo seguirá arrastrando compradores inerciales.

El mensaje implícito es preocupante: mientras las marcas buscan reinventarse con sensores apilados, procesadores con IA y mejoras en vídeo que rozan el terreno del cine, Canon dedica recursos a resucitar una cámara de 2016 y recortarle funciones. No es innovación, es pura dejadez. Y lo peor es que lo presentan como si fuera un lanzamiento estratégico.

Conclusión ácida

La Canon IXUS 285 HS A no es una cámara para 2025, es una cámara para 2015 con etiqueta nueva y precio más alto. Un recordatorio de que Canon puede lanzar productos sin esfuerzo, confiando en el peso de su marca y en la nostalgia de unos pocos. Para el resto, es simplemente una broma cara.

Quien se la compre obtendrá fotos, sí, pero también la sensación de haber pagado un capricho sin sentido. En un mundo donde un móvil de gama media ya le pasa por encima en calidad, rapidez y conectividad, esta compacta llega para recordarnos por qué el segmento está muerto. Y para demostrar que, cuando las marcas no tienen nada nuevo que ofrecer, siempre queda el recurso de sacar brillo a un fósil tecnológico y venderlo como si fuera oro.

Canon IXUS 285 HS A
Canon ha resucitado esta compacta como quien saca un walkman del trastero y lo vende como vintage. Sensor de 20 MP, zoom 12x (25-300 mm) y estabilizador que hace lo que puede. No tiene USB-C, no graba en 4K y te cobra casi 400 eurazos por la gracia. Ideal si quieres volver a 2016 pero pagando precio de 2025.

2 comentarios

Javier 8 de junio de 2026 - 10:05

Buenos días
Me gustaría saber que tal es la Canon Eos r10 con el 18-150

Un saludo

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Pedro Gamo 8 de junio de 2026 - 11:17

Buenas Javier.
Como objetivo para todo está bastante bien. Puede que cuando falte un poco de luz, como en interiores o a última hora del día se quede algo corto por la apertura de diafragma. Pero tiene algo muy interesante, y es el estabilizador de imagen que te puede sacar algún apuro que otro.

Un saludo!

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