La Yashica Y16 es la última demostración de que la industria fotográfica ha vuelto a abrir el cajón de los recuerdos y, visto cómo está el mercado, casi podemos entenderlo. Y es que algunas marcas han descubierto algo bastante sencillo: hacer una cámara pequeña, bonita y que apetezca llevar encima.
Yashica ha cogido para ello su diminuta Y16 de 1959, la ha pasado por la batidora digital y la ha traído hasta 2026 convertida en una compacta de 12 megapíxeles que prácticamente cabe en cualquier sitio. Todavía faltan especificaciones importantes y tampoco sabemos cuánto costará, pero sospecho que buena parte de quienes se enamoren de ella no van a empezar precisamente preguntando por el tamaño del sensor.
Y Yashica tampoco está sola en esta repentina obsesión por hacer cámaras que casi puedas perder entre las llaves. La nueva Fujifilm Instax Pal 2 juega precisamente con esa misma idea: cámaras diminutas, sencillas y pensadas más para llevarlas siempre encima y pasarlo bien haciendo fotos que para discutir durante tres horas sobre rango dinámico.
Una cámara de 1959 que vuelve 67 años después
La inspiración no es precisamente sutil. La Y16 original utilizaba película de 16 mm y era una de aquellas cámaras minúsculas que hoy llamaríamos pocket porque poner las cosas en inglés siempre consigue que parezcan un poco más modernas. La nueva mantiene ese cuerpo rectangular, el gran mando superior y una estética que juega descaradamente la carta retro.
También llegará en siete colores diferentes. Porque seamos serios: en una cámara como esta elegir entre amarillo, verde o negro probablemente sea una decisión bastante más trascendental para muchos compradores que conocer el rango dinámico del sensor. Y no lo digo como crítica. Esta Yashica Y16 quiere ser también un objeto bonito y divertido, y al menos Yashica no parece avergonzarse de ello.
De hecho, la compañía reconoce que el éxito de sus pequeñas Funtastic de formato llavero ha servido para desarrollar esta idea. Hay gente que quiere cámaras diminutas, sencillas y sin demasiadas complicaciones. Qué cosas. Décadas metiendo funciones en los menús para descubrir que también había mercado para quitarlas.
12 megapíxeles y, sorpresa, un flash de xenón
Por ahora la ficha técnica cabe casi en una servilleta. Tenemos un sensor de 12 megapíxeles, fotografía y vídeo, visor óptico, una pequeña pantalla trasera y un flash de xenón con tres niveles de potencia. Esto último, curiosamente, me parece uno de los detalles más interesantes de la cámara. Nada de un pequeño LED puesto ahí para cumplir expediente: hablamos de un flash fotográfico de verdad.
Del tamaño del sensor, la focal del objetivo o su luminosidad no sabemos todavía nada. Y casi mejor no inventarnos una tesis doctoral alrededor de 12 megapíxeles hasta que Yashica cuente el resto.
Yashica City 100
La gracia de la Yashica Y16 no estará en la calidad de imagen
Creo que aquí está la clave. Mirar esta Yashica Y16 intentando decidir si puede competir en calidad de imagen con una compacta avanzada sería no haber entendido absolutamente nada. Esta cámara juega otra partida.
Quiere ser pequeña, sencilla, divertida y suficientemente barata —esperemos— como para comprarla sin convocar una reunión familiar. Y viendo el interés que están despertando últimamente este tipo de compactas, parece que hay bastante gente cansada de necesitar un máster para configurar una cámara.
¿Dará una calidad de imagen buena? Probablemente esa sea la pregunta menos interesante. Si consigue que alguien la lleve encima, haga fotos y se divierta con ella, ya habrá entendido bastante mejor su público que algunas cámaras técnicamente impecables que pasan once meses al año guardadas en un armario.
En octubre sabremos cuánto cuesta la nostalgia
Yashica todavía no ha anunciado el precio. Las especificaciones completas y los detalles comerciales llegarán a comienzos de octubre, con las reservas previstas durante ese mismo mes y las primeras entregas para principios de noviembre de 2026.
Será entonces cuando podamos decidir si la Yashica Y16 es una pequeña cámara con mucho encanto o si alguien se ha venido demasiado arriba poniendo precio a la nostalgia.
Porque recuperar una cámara de 1959, meterle un sensor y venderla en siete colores tiene su gracia. Cobrar como si dentro llevase 67 años de I+D ya sería otra cosa.
Aquí ya hay bastante más Full Frame Foto: opinión integrada en el texto, ironía sin convertir cada párrafo en un chiste y, sobre todo, una postura clara sobre qué pinta realmente esta cámara en 2026.
Yashica City 100
Nacido en los 80 y criado entre carretes y sarcasmo. Fotógrafo profesional y especialista en comunicación y marketing de contenidos. En 2020 lanzó Fujiadictos y en 2025 creó Full Frame Foto, un proyecto donde la fotografía se cuenta sin filtros y con la mala leche justa.
1 comentario
Pues la nostalgia cuesta 139€ puesta en casa. En pre-order en la web de Yashica con opción de elegir colores.