El Sigma 85mm F1.2 DG Art llega para conservar una de las grandes tradiciones de los objetivos de retrato ultraluminosos: desenfoque obsceno, profundidad de campo de papel de fumar y un tamaño estupendo para recordar que la física sigue sin aceptar sobornos. Porque durante años comprarse un 85mm F1.2 implicaba asumir que, junto al bokeh cremoso, venía incluido un adoquín en la mochila. Todo muy artístico hasta la tercera hora de sesión, cuando el fondo seguía precioso pero tu muñeca empezaba a negociar el convenio colectivo.
Esta vez Sigma ha intentado quitarle algo de cemento al ladrillo. El Sigma 85mm F1.2 DG Art pesa 905 gramos y la marca asegura que es el 85mm F1.2 autofocus para mirrorless full frame más pequeño y ligero de su clase. Por dentro tampoco han racaneado: 17 elementos en 12 grupos, doble HLA, enfoque flotante y 13 palas de diafragma, para Sony E y L-Mount desde el 30 de septiembre. Sigue siendo un señor objetivo, pero al menos ya no parece diseñado por la división de obra pública.
905 gramos. Sí, ahora eso resulta ser «ligero»
Conviene poner las cosas en contexto antes de descorchar el champán: 905 gramos siguen siendo 905 gramos. Nadie va a confundir este Sigma con un objetivo para callejear discretamente durante doce horas.
Pero estamos hablando de un 85mm F1.2. Y dentro de esta peculiar categoría donde parece existir una competición para descubrir cuánto cristal puede colgarse delante de una cámara antes de arrancarle la montura, bajar del kilo sí es noticia.
Sigma ha tenido que apretar bastante las tuercas para conseguirlo. El objetivo mide 87,2 x 119,7 mm en L-Mount, utiliza un complejo sistema de enfoque flotante y, aun así, la báscula se queda en esos 905 gramos.
¿Ligero? No. Sorprendentemente ligero para la barbaridad óptica que es, sí.
Pero este pesa bastante menos.
Porque un F1.2 malo sigue siendo un objetivo malo
Aquí llega la parte que suele estropearnos la fiesta. Poner F1.2 en letras grandes queda fantástico, pero esa apertura sirve de poco si después tenemos aberraciones cromáticas rodeando cada pelo, contraste blandito y unas esquinas que parecen fotografiadas durante un terremoto.
Sigma asegura haber hecho los deberes. Tenemos 17 elementos en 12 grupos, dos cristales SLD, vidrio de alta dispersión anómala y elementos asféricos destinados especialmente a controlar la aberración cromática axial, la esférica y el coma sagital.
La promesa importante no es que llegue a F1.2. Es que quiere ser realmente utilizable a F1.2.
Y esa diferencia parece pequeña hasta que recuerdas que nadie paga por un F1.2 para descubrir después que su apertura favorita es F2.
Sigma 85mm F1.2 DG Art
Trece palas de diafragma para que el fondo desaparezca con educación
Evidentemente, nadie llega hasta aquí buscando documentación para fotografía de producto a F11. Esto es un 85mm F1.2 y hemos venido a hablar de retratos y desenfoque.
Sigma utiliza un diafragma de 13 palas para conservar una forma prácticamente circular incluso cuando cerramos algo la apertura. También asegura haber trabajado específicamente sobre las franjas de color y el doble contorno del desenfoque.
Traducido del idioma corporativo: el objetivo quiere separar al sujeto del fondo como si hubieras utilizado unas tijeras, pero sin que el bokeh parezca una colección de cebollas fluorescentes.
Y aquí es donde este 85mm se jugará buena parte de su reputación. Nitidez tenemos para aburrir en 2026. Conseguir carácter, transiciones agradables y un desenfoque bonito sin convertirlo todo en una papilla digital es bastante más complicado.
Dos motores para que el ojo esté enfocado y no la oreja
Meter semejante cantidad de cristal dentro tiene una consecuencia bastante evidente: después hay que moverlo.
Sigma utiliza un sistema de enfoque flotante con doble HLA, sus actuadores lineales de alta respuesta. La intención es conseguir un enfoque rápido y silencioso pese al tamaño de los grupos ópticos que tienen que desplazarse.
Y aquí no hay demasiado margen para las excusas. A F1.2 la profundidad de campo puede ser ridícula, así que un AF que llegue «más o menos» al ojo no sirve. Queremos el iris enfocado, no una pestaña, la ceja o la oreja del señor que pasaba por detrás.
La distancia mínima de enfoque queda en 84 centímetros. No pretende jugar a macro ni falta que le hace. Su trabajo está bastante claro.
LA GRACIA
Que dé gusto usarlo abierto, no tanto.
También para vídeo, porque estamos en 2026
Sigma también ha trabajado para minimizar el focus breathing, utilizando precisamente ese sistema flotante para reducir las variaciones del ángulo de visión mientras cambiamos la distancia de enfoque.
Además tenemos anillo físico de diafragma, posibilidad de eliminar sus clics, bloqueo del propio anillo y dos botones AFL configurables.
Nada revolucionario por separado, pero sí el conjunto de cosas que esperamos encontrar en un Art moderno de este nivel. Porque cobrar por un objetivo profesional y después racanear dos interruptores sería muy de 2018.
Un Art vestido para trabajar, no para dejar en la vitrina
El Sigma 85mm F1.2 DG Art mantiene construcción resistente al polvo y las salpicaduras y añade revestimiento repelente al agua y al aceite sobre el elemento frontal. No es impermeable, algo que Sigma especifica expresamente por si alguien tenía pensado celebrar su compra haciendo fotografía submarina.
Tenemos además filtros de 82 mm, selector AF/MF y los mencionados controles físicos. En definitiva, un objetivo pensado para fotógrafos de retrato, moda y boda que realmente vayan a utilizarlo, no solamente para aficionados al bodegón de objetivos encima del escritorio.
Sigma ya tiene la santísima trinidad del F1.2
Con este lanzamiento, Sigma completa una alineación bastante salvaje: 35mm F1.2 DG II Art, 50mm F1.2 DG DN Art y ahora 85mm F1.2 DG Art.
Tres focales, tres F1.2 y suficientes kilos de cristal para empezar a plantearse si la mochila necesita ruedas.
Pero este 85mm probablemente sea el que mejor explica hacia dónde está llevando Sigma la gama Art. Ya no basta con fabricar objetivos ópticamente descomunales. Eso lo hacen muchos. El reto ahora consiste en conseguir rendimiento brutal sin que el objetivo también sea brutal para tu espalda.
Y 905 gramos no son precisamente una pluma. Pero tratándose de un 85mm F1.2, casi podemos fingir que sí.
Sigma 85mm F1.2 DG Art
Nacido en los 80 y criado entre carretes y sarcasmo. Fotógrafo profesional y especialista en comunicación y marketing de contenidos. En 2020 lanzó Fujiadictos y en 2025 creó Full Frame Foto, un proyecto donde la fotografía se cuenta sin filtros y con la mala leche justa.