Hay costumbres fotográficas que seguimos respetando básicamente porque llevan ahí desde que los dinosaurios revelaban Tri-X. Una de ellas es asumir que un zoom estándar para full frame tiene que empezar en 24 o 28 milímetros. Sigma ha decidido que ya estaba bien de obedecer y presenta el Sigma 20-60mm F2.8-4 DG Contemporary, un zoom que cambia esos cuatro milímetros del extremo largo por algo bastante más interesante: empezar directamente en 20mm.
Y no, no estamos ante otro mamotreto luminoso diseñado para recordarnos que la fotografía también puede utilizarse como entrenamiento de antebrazos. El nuevo Sigma pesa apenas 385 gramos en L-Mount y 375 gramos en Sony E, mide 86 mm de longitud en su versión L y mantiene una apertura máxima de F2.8-4. Saldrá a la venta el 30 de septiembre de 2026 para ambas monturas.
Los 20mm ya son otra cosa muy diferente
La gracia del Sigma 20-60mm F2.8-4 DG Contemporary no está realmente en los 60mm. Está en esos 20mm iniciales. Frente al clásico 24-70mm, perder diez milímetros por arriba puede doler bastante poco para viajes, calle o vídeo; ganar cuatro por abajo, en cambio, cambia considerablemente lo que podemos meter dentro del encuadre.
Sigma señala que, disparando desde la misma posición, el campo cubierto por un 24mm representa aproximadamente el 70% del que obtenemos con un 20mm. Y en vídeo la diferencia resulta todavía más interesante, porque los recortes derivados del formato 16:9 suelen comerse precisamente parte de ese angular.
Además, en 20mm tenemos F2.8, algo especialmente agradecido para interiores, fotografía nocturna o vídeo. La luminosidad va cayendo progresivamente hasta F4 en el extremo largo. No tendremos el solemne F2.8 grabado durante todo el recorrido, pero tampoco tendremos que llevar un 24-70mm de medio kilo largo colgando del cuello para demostrar nuestra profesionalidad.
385 gramos: aquí está buena parte del asunto
Sigma parece haber trasladado a formato completo parte de la filosofía que convirtió al pequeño 18-50mm F2.8 DC DN Contemporary en un objetivo tan interesante para APS-C: quitar grasa sin cargarse aquello que importa.
El 20-60mm utiliza una construcción óptica de 15 elementos distribuidos en 13 grupos, incluyendo tres lentes asféricas y tres elementos SLD. Sigma asegura haber mantenido una nitidez elevada durante todo el recorrido pese al tamaño reducido. Para conseguirlo también ha simplificado el mecanismo interno del zoom, utilizando una única leva para desplazar tres grupos ópticos.
El resultado es un objetivo de 72,2 x 86 mm y 385 gramos en L-Mount, mientras que la versión Sony E mide 88 mm y baja curiosamente hasta los 375 gramos. Son cifras que convierten este 20-60mm en algo que realmente puedes dejar puesto en la cámara todo el día, y eso termina siendo bastante más útil que muchas prestaciones maravillosas que viven permanentemente guardadas en la mochila.
Sigma 20-60mm F2.8-4 Contemporary
Y resulta que también se acerca muchísimo
A 28mm puede enfocar desde 15,8 centímetros, mientras que a 35mm alcanza una ampliación máxima de 1:2,3. Incluso llegando hasta 60mm mantiene una reproducción de 1:2,9, con una distancia mínima de enfoque de 25 centímetros. No es un macro propiamente dicho —guardemos las antorchas—, pero sí permite pasar de un paisaje a un detalle bastante serio sin cambiar de objetivo.
Y precisamente ahí empieza a entenderse mejor este Sigma. No pretende ser el zoom que gane una competición de especificaciones. Pretende ser el objetivo que no tengas que quitar de la cámara durante un viaje, una caminata o una tarde haciendo fotos sin saber demasiado bien qué vas a encontrarte.
Sigma también se acuerda del vídeo
El enfoque corre a cargo del habitual motor lineal HLA, pensado para ofrecer movimientos rápidos, precisos y silenciosos. Además, Sigma ha trabajado específicamente en reducir el focus breathing, evitando cambios molestos del ángulo de visión al desplazar el enfoque durante una grabación.
También encontramos construcción resistente al polvo y las salpicaduras y revestimiento frontal repelente al agua y al aceite. Eso sí, Sigma deja claro que resistente a salpicaduras no significa sumergible. Parece obvio, pero vivimos en una época en la que alguien necesita leerlo antes de fotografiar peces desde dentro del estanque.
El planteamiento es bastante evidente: cámara pequeña, este 20-60mm y a trabajar. Para gimbal, viajes y creación híbrida puede tener bastante sentido precisamente porque evita tener que elegir entre llevar un angular serio o cargar con otro objetivo adicional.
Un zoom estándar que, por fin, no parece tan estándar
Sigma ya tiene un 24-70mm F2.8 DG DN II Art para quien quiera prestaciones profesionales y luminosidad constante, y un 28-70mm F2.8 DG DN Contemporary para quienes prefieran reducir tamaño manteniendo ese F2.8. Este nuevo 20-60mm no intenta sustituirlos. Se mete deliberadamente por otro agujero.
Y probablemente sea esa su mayor virtud. 20-60mm, F2.8-4 y menos de 400 gramos no es la combinación que tradicionalmente habríamos pedido a un fabricante. Quizá porque llevamos demasiados años pidiendo exactamente los mismos objetivos.
Sigma ha recortado por donde normalmente presumimos —tele y luminosidad constante— para ganar donde realmente podemos notarlo durante todo el día: angular, tamaño y peso.
Y mira, igual no hacía falta otro 24-70mm. Qué disgusto.
Sigma 20-60mm F2.8-4 Contemporary
Nacido en los 80 y criado entre carretes y sarcasmo. Fotógrafo profesional y especialista en comunicación y marketing de contenidos. En 2020 lanzó Fujiadictos y en 2025 creó Full Frame Foto, un proyecto donde la fotografía se cuenta sin filtros y con la mala leche justa.