Después de probar la PGYTECH OnePro Ultralight 30L durante varias semanas, hay una cosa que tenemos bastante clara: lo de Ultralight tiene cierta coña. Porque si hay una afición que ha hecho todo lo posible por mandar a tomar por saco el concepto de viajar ligero, esa es la fotografía. Podemos gastarnos 2.000 euros en un objetivo porque pesa 180 gramos menos y después meter en la mochila tres baterías de más, dos objetivos “por si acaso” y un trípode que podría utilizarse para apuntalar un edificio.
Así que lo de Ultralight había que cogerlo con cierta prudencia.
Llevamos unas semanas utilizando esta PGYTECH, incluyendo varias horas con bastante más peso del que normalmente cargaríamos, y había una cosa que queríamos comprobar por encima de todas las demás. No cuánto cabe. No cuántos bolsillos tiene. Queríamos saber si, cuando llevas unas horas caminando, sigues queriendo tenerla puesta.
Una mochila de montaña que, casualmente, lleva cámaras
La primera impresión resulta bastante diferente a la de una mochila fotográfica tradicional. La OnePro Ultralight es estrecha, alta y tiene más aspecto de mochila técnica de montaña que de ese bloque negro, cuadrado y acolchado que durante años hemos aceptado como diseño fotográfico porque alguien decidió que transportar una cámara exigía parecer un artificiero.
Y creemos que PGYTECH ha acertado empezando precisamente por ahí, en su diseño.
En la parte frontal hay un gran bolsillo abierto y elástico donde hemos terminado metiendo chaquetas y ropa continuamente. Parece una chorrada hasta que estás caminando, empieza a sobrarte una capa y puedes guardarla sin abrir media mochila. La parte superior, por su parte, utiliza un sistema enrollable que permite ampliar capacidad y que esconde uno de nuestros detalles favoritos: debajo hay una cremallera. Puedes llevar el roll-top desplegado sin confiar en que tres vueltas de tela y la intervención divina impidan que algo termine en el suelo.
Los laterales tienen bolsillos elásticos bastante grandes para botellas o trípodes pequeños, además de cordones y diferentes puntos de anclaje para bastones y accesorios. Hay también un bolsillo superior para cartera, llaves o gafas, asas lateral y superior y la funda impermeable vive en su propio compartimento exterior, en la parte inferior. Es decir, donde tiene que estar.
Porque guardar la funda de lluvia dentro de una mochila fotográfica es una de esas decisiones de diseño que solo pueden explicarse suponiendo que quien la diseñó jamás salió de la oficina.
El AceFrame es mucho más importante que todos sus bolsillos
Podríamos pasarnos media review hablando de cremalleras, presillas y compartimentos secretos. Pero después de varias horas caminando te importa bastante poco dónde puedes guardar un cable USB-C. Lo que quieres saber es por qué demonios te duele la espalda. Aquí está probablemente lo mejor de la OnePro Ultralight 30L.
PGYTECH utiliza su sistema AceFrame, con una malla suspendida que separa buena parte de la mochila de la espalda. Hay circulación de aire y se nota. Evidentemente vas a sudar si subes una montaña cargado de equipo; PGYTECH fabrica mochilas, no altera las leyes de la termodinámica. Pero la diferencia respecto a un respaldo completamente pegado al cuerpo es considerable.
Además, dentro hay dos estructuras metálicas que mantienen la mochila rígida y ayudan a repartir el peso. Y esto es precisamente lo que temíamos que PGYTECH hubiera sacrificado para poder escribir Ultralight bien grande. Por suerte no lo ha hecho.
La hemos cargado deliberadamente por encima de lo que llevaríamos en una salida normal y el comportamiento sigue siendo bueno. No se retuerce alrededor del equipo ni termina colgando como un saco. La estructura mantiene la carga cerca del cuerpo y hace que el peso resulte bastante más llevadero de lo que indican los kilos que sabes perfectamente que has metido ahí dentro.
Ligera, modular y, sobre todo, cómoda cuando empiezas a meter kilos dentro. Una mochila fotográfica pensada para caminar de verdad, no solo para quedar estupenda apoyada junto a unas botas de montaña.
Ver ofertaSe ha reducido peso, pero afortunadamente no donde más duele
El cinturón lumbar es uno de los puntos donde sí se nota la dieta. Tiene menos acolchado y estructura que el de otras mochilas más pesadas de PGYTECH, pero sigue descargando correctamente el peso sobre la cadera. También puede retirarse por completo.
Nosotros no lo haríamos salvo que llevemos muy poca carga. Ahorrar unos gramos quitando el cinturón para después transportar varios kilos de equipo fotográfico pertenece a esa maravillosa categoría de decisiones en las que el ser humano demuestra que todavía tiene margen de mejora.
Los tirantes tienen acolchado perforado y permiten regular prácticamente todo: longitud inferior, tensores superiores, altura del propio arnés y posición de la cinta pectoral. Esta última se desplaza sobre una guía, así que podemos colocarla realmente donde nos resulte cómoda y no donde decidió un diseñador que debería estar nuestro esternón.
También agradecemos los pequeños recogedores para las cintas sobrantes. Es difícil vender una mochila utilizando como argumento “las correas no te dan hostias en los brazos mientras caminas”, pero después de unos kilómetros nosotros lo pondríamos bastante arriba en la ficha técnica.
PGYTECH ha pensado bastante bien cómo cuelga todo el peso
Hay un detalle estructural que nos gusta especialmente. Los tirantes no están unidos a la tapa trasera por la que accedemos al material fotográfico. Se conectan directamente al cuerpo principal y al armazón interno de la mochila.
Eso significa que el peso se transmite a la estructura y no está tirando constantemente de las cremalleras del compartimento trasero. Parece bastante obvio cuando lo explicas.
También parece bastante obvio poner una rosca de trípode centrada con el objetivo y hemos necesitado décadas para conseguirlo en algunas cámaras, así que tampoco demos nada por supuesto.
En los propios tirantes encontramos además un bolsillo grande para el móvil o una cámara de acción y una zona reforzada para colocar un sistema tipo Capture Clip. Para una mochila de montaña nos parece fundamental. Si la cámara va guardada dentro durante toda la ruta porque sacarla requiere una operación quirúrgica, probablemente volverás a casa con una espalda estupenda y pocas fotografías.
Aquí está buena parte de la gracia de esta mochila
Por dentro es donde la OnePro Ultralight empieza a hacer algo bastante más interesante que repartir separadores de velcro como cualquier otra mochila fotográfica.
El cubo destinado a la cámara es completamente modular. Podemos montarlo en su configuración grande y llevar una cámara con objetivo montado, varias ópticas y accesorios. Lo hemos utilizado así y todavía queda suficiente espacio para meter una chaqueta, impermeable, comida y otras cosas necesarias durante una jornada fuera.
Pero podemos quitar una de sus extensiones y reducirlo aproximadamente a la mitad. Porque no siempre necesitamos salir con el inventario completo de una tienda de fotografía. Para muchas rutas preferimos una cámara, uno o dos objetivos, baterías y poco más.
El cubo pequeño mantiene ese material protegido en la zona inferior mientras libera una barbaridad de espacio para ropa, comida y todo aquello que, sorpresa, también necesitas cuando te vas al monte.
Cuando no necesitas llevar media tienda de fotografía
El cubo puede desmontarse completamente. Sus piezas quedan prácticamente planas, los divisores también y la propia mochila puede plegarse bastante. Esto nos parece mucho muy interesante.
Si viajamos en avión podemos llevar la mochila desmontada dentro de una maleta y reconstruirla al llegar. Especialmente útil con ciertas aerolíneas low-cost europeas que probablemente acabarán instalando una báscula debajo de cada pasajero para cobrar por exceso de desayuno.
Llegamos al destino, montamos el cubo que necesitemos y tenemos una mochila fotográfica de 30 litros lista para trabajar. O dejamos el cubo fuera y utilizamos directamente la OnePro como mochila convencional.
Esa versatilidad nos parece uno de sus mejores argumentos porque no depende de llevar siempre la misma cantidad de equipo. La mochila se adapta a lo que queremos hacer, en lugar de obligarnos a llenar compartimentos simplemente porque están ahí.
El acceso rápido es bueno… hasta que empiezas a llenarlo todo
En un lateral tenemos acceso directo al compartimento fotográfico. Dentro de esa misma zona aparecen los pequeños bolsillos para baterías.
El problema aparece cuando empezamos a utilizar al máximo todo lo que PGYTECH nos ofrece. Si metemos una botella grande en el bolsillo exterior de ese mismo lateral y además cargamos los compartimentos interiores con baterías, la zona queda demasiado apretada. La cremallera empieza a ofrecer más resistencia y aumenta la presión sobre el equipo que tenemos justo detrás.
Al final hemos terminado eligiendo: o botella grande ahí o baterías. No es el fin de la civilización occidental, pero un acceso rápido que deja de ser rápido cuando utilizas los bolsillos que tiene alrededor merece otra vuelta de diseño.
Curiosamente, llevar menos equipo tiene alguna pega
Curiosamente, la configuración del cubo que más nos gusta es también la que peor se lleva con el acceso lateral.
Al hacerlo más pequeño desaparece parte de la rigidez de esa zona y la cremallera resulta algo más incómoda de manejar. Pero el verdadero problema es que el cubo reducido no queda perfectamente alineado con la puerta lateral. La apertura no llega hasta el fondo y sacar la cámara requiere algo más de maniobra de la que esperábamos. Nada dramático.
Pero precisamente si compras una mochila modular para llevar menos equipo, estaría bien que la configuración ligera fuese la mejor resuelta de todas y no aquella donde aparece una pequeña penalización.
En nuestro caso tampoco ha supuesto demasiado problema porque caminando solemos llevar la cámara enganchada al tirante. El cubo sirve entonces para protegerla durante los desplazamientos en los que sabemos que no vamos a fotografiar. Pero si eres de los que quiere llevar siempre la cámara dentro y sacarla continuamente por el lateral, conviene saberlo.
¿Y qué pinta un portátil de 16 pulgadas aquí?
En el respaldo hay un compartimento capaz de alojar un portátil de hasta 16 pulgadas. Perfecto. Ahora bien: estamos hablando de una mochila llamada Ultralight.
No sabemos exactamente cuántos fotógrafos salen a caminar intentando ahorrar gramos mientras llevan un MacBook Pro de 16 pulgadas pegado a la espalda, pero suponemos que PGYTECH habrá hecho sus cálculos.
Nosotros habríamos preferido una solución más enfocada a hidratación. No necesariamente meter una bolsa de agua junto a varios miles de euros en electrónica; idea que también tiene cierto potencial para terminar estupendamente. Pero sí algún compartimento aislado o preparado específicamente para ello.
Las botellas laterales solucionan el problema durante una ruta normal, pero precisamente en una mochila que bebe tanto del mundo del trekking echamos de menos que el agua haya recibido la misma atención que el portátil.
Entonces, ¿qué significa realmente “Ultralight”?
Aquí está la pregunta que teníamos antes de empezar a utilizarla. Y nuestra respuesta es bastante diferente de la que esperábamos. La OnePro Ultralight no nos convence porque PGYTECH haya conseguido ahorrar hasta el último gramo. Nos convence porque ha sabido dónde no debía ahorrar.
Sigue habiendo estructura metálica, respaldo suspendido, cinturón lumbar, tirantes suficientemente acolchados y un cubo rígido para proteger el equipo. Podrían haber eliminado muchas de estas cosas, anunciar un peso espectacular y fabricar una mochila fantástica para pesarla en casa.
El problema habría llegado cuando metiésemos dentro una cámara y tres objetivos.
PGYTECH ha preferido mantener una estructura capaz de transportar peso y reducirlo en otras zonas. Nos parece bastante más sensato. Especialmente porque el fotógrafo que realmente quiera ahorrar 700 gramos tiene una solución revolucionaria, gratuita y compatible con todas las marcas: dejar en casa ese objetivo que lleva seis salidas consecutivas sin utilizar.
Nuestra opinión sobre la PGYTECH OnePro Ultralight 30L
Después de probarla, lo que más nos gusta de la PGYTECH OnePro Ultralight 30L no es que sea ligera. Ni siquiera su sistema modular, aunque probablemente sea su característica más diferenciadora. Es que se comporta como una mochila de montaña.
Parece una obviedad, pero durante demasiado tiempo las mochilas fotográficas para outdoor han sido cajas protectoras para cámaras con soluciones de trekking añadidas después. Aquí tenemos la sensación contraria: primero se ha pensado cómo cargar, ventilar, ajustar y caminar; después se ha buscado la manera de colocar una cámara dentro.
¿Tiene cosas que mejorar? Por supuesto. La combinación de botella, baterías y acceso lateral está demasiado apretada. El cubo pequeño debería quedar mejor enfrentado con esa apertura. Y el espacio para un portátil de 16 pulgadas nos parece una concesión bastante extraña en una mochila que lleva Ultralight hasta en el apellido.
Pero son defectos concretos dentro de una idea general que funciona. Y después de unas cuantas jornadas cargados con ella, que es cuando las mochilas dejan de poder esconder sus miserias, seguíamos queriendo llevarla puesta.
PGYTECH OnePro Ultralight 30L
Excelente
Puntuación por apartados
Veredicto
La PGYTECH OnePro Ultralight 30L nos ha convencido sobre todo por algo que parece evidente y, viendo algunas mochilas fotográficas, debe de ser física cuántica: resulta cómoda cuando realmente la cargas y empiezas a caminar.
El sistema AceFrame, la estructura interna y las posibilidades de ajuste hacen un trabajo excelente repartiendo el peso. A eso se suma un sistema modular que permite pasar de llevar bastante equipo fotográfico a salir únicamente con una cámara y un par de objetivos sin desperdiciar media mochila en separadores vacíos.
No todo está igual de fino. El acceso lateral se complica cuando utilizamos una botella grande y los compartimentos de baterías, y el cubo pequeño no queda tan bien alineado con esa apertura como debería. También seguimos viendo bastante discutible reservar espacio para un portátil de 16 pulgadas en una mochila que presume precisamente de ser ultraligera.
Pero cuando llevas varias horas con ella a la espalda, esas pegas pesan bastante menos que lo importante. PGYTECH no ha intentado fabricar una caja para cámaras con dos tirantes y llamarla mochila de montaña. Ha hecho prácticamente lo contrario. Y se nota.
Lo mejor
Lo peor
Ligera, modular y, sobre todo, cómoda cuando empiezas a meter kilos dentro. Una mochila fotográfica pensada para caminar de verdad, no solo para quedar estupenda apoyada junto a unas botas de montaña.
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Nacido en los 80 y criado entre carretes y sarcasmo. Fotógrafo profesional y especialista en comunicación y marketing de contenidos. En 2020 lanzó Fujiadictos y en 2025 creó Full Frame Foto, un proyecto donde la fotografía se cuenta sin filtros y con la mala leche justa.