La Fujifilm Instax Pal 2 es una cámara digital de 10 megapíxeles, pesa 41 gramos, tiene un sensor minúsculo y cuesta 170 euros. Además, pese a llamarse Instax, no imprime fotografías. Si alguien necesitaba argumentos para destrozarla en los comentarios sin haberla probado, Fujifilm acaba de servirle el menú completo.
Y, sin embargo, hay algo bastante interesante detrás de semejante criatura. Porque Fujifilm ha dejado de intentar explicar qué demonios era aquella primera Instax Pal con aspecto de huevo Kinder y ha hecho algo mucho más inteligente: convertir la Pal 2 en un objeto apetecible. Una camarita con aspecto analógico, visor óptico, palancas, pantalla superior y ese punto de juguete fotográfico que ahora parece provocar más deseo que otra cámara de 40 megapíxeles capaz de detectar el iris izquierdo de un vencejo.
Fujifilm ha entendido por fin qué tenía entre manos
La primera Instax Pal era pequeña. Muchísimo. También era rara de narices. Un cacharro redondeado, sin pantalla y con una propuesta que costaba explicar sin recurrir demasiado pronto a la frase «bueno, es que la gracia está en…».
Con la Pal 2 han mandado aquel diseño a paseo. Ahora parece una cámara analógica que alguien ha reducido hasta dejarla casi en tamaño llavero. Hay un disparador generoso, visor óptico, una pequeña pantalla LCD de una pulgada en la parte superior y hasta una palanca que recuerda al avance de película.
No avanza ninguna película, claro. Tampoco nos volvamos locos.
Esa palanca sirve para cambiar entre los formatos inspirados en Instax Mini, Square y Wide. La cámara adapta la imagen y su marco al formato elegido para poder imprimirla después. Porque conviene insistir en el pequeño detalle: aquí dentro no hay película Instax ni mecanismo de impresión.
El sensor es pequeño. Escandalosamente pequeño. ¿Y qué?
Dentro hay un CMOS de tipo 1/3,06 pulgadas con 10,7 megapíxeles acompañado por un 28 mm equivalente y apertura F2.2. Sobre el papel es el tipo de especificación que hace que cualquier aficionado acostumbrado a discutir durante tres horas sobre ruido a ISO 6400 empiece a sufrir pequeños espasmos.
Pero juzgar esta cámara así sería perder bastante el tiempo.
La Pal 2 no quiere ser una compacta premium ni competir con el teléfono que llevas encima. De hecho, seguramente tu móvil hará fotografías técnicamente mejores. Fujifilm parece haber asumido precisamente eso y ha construido la cámara alrededor de la experiencia, la imperfección y el juego.
Hay cinco familias de filtros —Modern, Y2K, Vintage, Chromatic y Fantasy— con seis efectos cada una. Treinta maneras diferentes de ensuciar deliberadamente una fotografía después de décadas gastándonos auténticas fortunas para conseguir sensores cada vez más limpios. La fotografía es maravillosa.
Fujifilm Instax Wide Evo
También hace pequeñas animaciones, porque ya puestos…
Otra de las novedades es el modo Instax Animation, que captura diez fotogramas y genera una pequeña animación tipo flipbook. Un selector físico permite pasar del disparo convencional a este modo sin tener que bucear por menús.
También puede utilizarse junto a la aplicación Instax Pal. Desde el móvil podemos dispararla remotamente, transferir fotografías mediante Bluetooth y seguir jugando con filtros, textos y pegatinas.
La cámara guarda hasta 100 imágenes en su memoria interna, admite tarjetas microSD y cuenta con USB-C. Y todo ello dentro de un cuerpo de apenas 41 gramos.
Es decir, probablemente pese menos que alguna tapa metálica de objetivo que alguien compró porque la de plástico «no transmitía sensación premium».
La Pal 2 tiene bastante poco sentido. Y quizás ese sea precisamente el punto
Fujifilm pedirá 170 euros por la Instax Pal 2 cuando llegue a finales de septiembre, disponible en negro y blanco. No es especialmente barata para lo que ofrece técnicamente. Tampoco imprime fotografías por sí misma: para eso tendremos que recurrir a una impresora Instax Link o a modelos compatibles como las Mini Evo o Mini LiPlay.
¿Entonces dónde está la gracia?
Estamos en un momento curioso en el que tenemos cámaras extraordinarias y teléfonos capaces de hacer prácticamente todo, pero parte del público vuelve a buscar cámaras diminutas, compactas antiguas, filtros horribles, flashes directos y fotografías técnicamente imperfectas. No porque sean mejores, sino porque son más divertidas.
Y Fujifilm parece haberlo entendido bastante bien con esta segunda generación. La Fujifilm Instax Pal 2 es pequeña, limitada, innecesaria y ligeramente absurda. Justo las cuatro características que podrían convertirla en un éxito.
Fujifilm Instax Wide Evo
Nacido en los 80 y criado entre carretes y sarcasmo. Fotógrafo profesional y especialista en comunicación y marketing de contenidos. En 2020 lanzó Fujiadictos y en 2025 creó Full Frame Foto, un proyecto donde la fotografía se cuenta sin filtros y con la mala leche justa.